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Cómo atraer inversión extranjera: los ejemplos de Chile e Irlanda

Tomás Pablo R. - 7:20 - 2/11/2015
1 comentario
    inversion_rentabilidad.jpgChile es el país que más tratados de libre comercio ha suscrito, con un total de 63

    Chile es la economía más libre de América Latina y la séptima del mundo, según el Índice 2015 de Libertad Económica de la Heritage Foundation, lo cual lo hace uno de los destinos más atractivos para la inversión extranjera directa (IED).

    En Europa, Irlanda vuelve a situarse en los lugares de cabeza en vísperas de dar por superada la crisis económico-financiera en la que se vio fuertemente involucrada. Ya es segunda, tras Suiza, y novena a nivel mundial; nuevamente vuelve a ser foco de los inversionistas.

    Del mismo modo, Chile encabeza la lista de Estados que más tratados de libre comercio ha suscrito, 63, que representan algo más del 85% del PIB global y permiten a sus exportaciones acceder a más de 4.000 millones de consumidores. Los emprendedores y empresarios que optan por avecindarse en su territorio gozan de enormes ventajas para llegar a ellos en términos muy competitivos.

    Puerta a Europa

    Irlanda, por su condición de miembro de la Unión Europea, puede ofrecer sus productos a más de 500 millones de consumidores y en euros. Asimismo, la vinculación de Irlanda con las naciones de origen anglosajón, de modo especial con Estados Unidos, es considerada excepcional, favorece el comercio y la IED en las distintas direcciones entre quienes la integran.

    El ambiente de negocio existente en Chile -estabilidad económica, apertura comercial, certeza jurídica, transparencia- es muy valorado por los inversores. No obstante el hecho de que por ahora sus proyecciones de crecimiento se encuentran alejadas del 4% o 5% -hoy se estiman entre un 2% y un 2,5% para 2015-, hecho que de seguro obligará a hacer reformas para mejorar la productividad y continuar impulsando la investigación, el desarrollo, la innovación y el emprendimiento para mantener sus posiciones de liderazgo, sigue siendo un destino apetecido por la IED y los negocios. 

    En el informe Doing Business 2016, Chile mejoró su puntuación subiendo hasta los 71,49 puntos; continúa en el lugar 48 entre 186 economías, el mejor registro de Sudamérica. De los 10 indicadores incluidos en el análisis, Chile logró su mejor posición en la categoría manejo de permisos de construcción (24), en la que avanzó un puesto respecto de 2015. Irlanda, en cambio, obtuvo una puntuación de 79,15, que la llevó al sitio número 17. Su mejor indicador lo tienen en el pago de impuestos (6), en tanto que Chile alcanza el 33.

    La importancia del régimen fiscal

    Quizás, convenga detenerse un momento en el apartado impositivo, es una de las superioridades más reconocidas de Irlanda en clave empresarial. Digamos que ambos -Chile e Irlanda- obtienen una buena ponderación si los comparamos con otros miembros de la OCDE. Así, vemos que Italia se sitúa en el lugar 137, Japón en el 121, Bélgica en el 90, Francia en el 87, Alemania en el 72, España en el 60 o Australia en el 42. Pero si nos fijamos en aquellos que se esfuerzan por atraer a compañías inversoras para que actúen como propulsores de desarrollo en sus respectivos enclaves el asunto cambia: advertimos que Canadá su posiciona noveno, Reino Unido (15), Finlandia (17), Nueva Zelanda (22), Holanda (26).

    Se suele afirmar que Irlanda es un paraíso fiscal. No lo es; el tipo general del impuesto de sociedades aplicado a los beneficios es del 12,5%. En Alemania es un 29,6%, en España el 28%, en Chile, un 22,5%. Igualmente, la autoridad irlandesa está estudiando aplicar una reducción al 6,25% para firmas cuyos beneficios se obtengan a partir de patentes y derechos de propiedad intelectual. Holanda, Reino Unido y Luxemburgo cuentan con tributos reducidos para la propiedad intelectual. 

    Chile pone a disposición de las sociedades chilenas y extranjeras afincadas en el país la llamada Ley de Incentivo Tributario, dirigida a apoyar el desarrollo de proyectos de I+D, que posibilita una reducción directa en el pago del impuesto de sociedades (primera categoría) equivalente al 35% del gasto aceptado y certificado por este concepto. El 65% restante del monto invertido se acepta como gasto necesario para la generación de la renta, independientemente del giro de la empresa. El objetivo final es estimular a los que invierten en I+D reduciendo la cuota del impuesto a satisfacer.

    El número de pagos de impuestos por año en Chile son seis y en Irlanda ocho. El tiempo en horas demandado para la formalización administrativa en Chile supera las 290 horas, contra 80 en Irlanda. La media de la OCDE son 176, por lo que los chilenos tienen espacio para mejorar.

    Sin ninguna duda, Irlanda y Chile son destinos apetecidos por la IED: son excelentes plataformas para alcanzar cualquier punto del planeta con los bienes y servicios producidos en cualquiera de ellos, a los dos les interesa acoplarse a la sociedad del conocimiento y contar con los mejores talentos para hacer uso de las tecnologías más avanzadas y ser más productivos.

    Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo Consultores, S. L.

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    Comentarios 1

    1
    Eduardo
    03-11-2015 / 15:47
    Puntuación 1   A Favor   En Contra

    FELICITACIONES. BUEN ARTÍCULO.


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