2016: las tecnologías impulsarán la industrialización y la productividad en Chile y América Latina

Tomás Pablo R. - 4:32 - 4/01/2016
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    crecimiento.jpgChina, la subida de tipos de Estados Unidos y la depreciación de los 'commodities' son algunos factores de riesgo

    No muy diferente a como acabó el pasado año se nos presenta 2016. A poco que comiencen a dar resultados las reformas y estímulos ya aplicados para hacer frente a los factores desestabilizadores no muy distintos a los que ya conocíamos, las cosas deberían ir a mejor. Es bueno no olvidarse de que sin crecimiento no hay nación en el mundo que pueda avanzar y mejorar; de ahí que aquellas casas que se construyen comenzando por la techumbre siempre terminen en el suelo. Si la mayoría de las medidas que se adoptan apuntan en dirección al despegue de nuestras economías, la sociedad en general, cualesquiera que sean sus ideas, saldrá beneficiada.

    ¿A qué nos estamos enfrentando? A la desaceleración observada en la economía china: las previsiones son que crecerá en torno a un 6%, que parece mucho, pero para una población de más de mil trescientos millones de habitantes no lo es. A la anunciada y ya iniciada subida de tasas de interés en los Estados Unidos, aventuran que habrá tres a lo largo de este periplo anual. Aquellos que dependen para su expansión de la venta de materias primas sufrirán en su gestión interna las consecuencias de la caída de los precios, estarán urgidos a reducir gastos y ser más eficaces en la toma de decisiones. El resultado negativo de estos achaques se ve reflejado en la disminución de los intercambios con el exterior, y el sector financiero de algunos Estados flaquea.

    Cambios en buena línea

    Pero, insisto, esto ya lo sabíamos, estos cambios nos vienen acompañando desde 2011; al comienzo de modo imperceptible, transcurrido el tiempo se han acentuado. Recién de finales de 2014 los diversos Gobiernos esparcidos por todos los continentes, según sus respectivas urgencias, comenzaron a ser más estrictos y han asumido cambios estructurales necesarios y gestado estímulos diversos para que la actividad interna no decaiga y, sobre todo, para que genere o mantenga los empleos de la población.

    El mundo desarrollado será ahora quien comience a tirar de la economía. Estados Unidos está exhibiendo signos de recuperación que deberían ir a más. La Unión Europea, quizás de un modo más lento, apunta en la misma dirección, es decir, subida a niveles de mayor fortaleza. España, uno de los principales inversores en América Latina y generador de muchos empleos, cuenta en términos económicos con bastantes posibilidades de acercarse a un alza del 3%; su mayor riesgo por ahora lo constituye la situación política, deben tomar conciencia y creerse de una vez por todas que son un gran país, alejándose de la mediocridad, que no los llevará a ningún lado.

    Por si no lo han leído, ha surgido un nuevo bloque económico, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), integrado por 10 países -Singapur, Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Tailandia, Vietnam y Birmania (Myanmar)-. Congrega a más de 600 millones de personas que buscan competir con China y Japón, y esperan alcanzar un producto interno bruto (PIB) de 2,6 billones de dólares en 2030. Chile mantiene acuerdos de libre comercio con algunos de ellos. Esto constituye una oportunidad para las firmas que se mueven internacionalmente.

    Tres grandes problemas

    En América Latina y el Caribe, la situación es bastante heterogénea. Suele olvidarse que hablamos de 46 países, sin contar territorios dependientes de ultramar. México, Centroamérica y varios países del Caribe cuentan con buenas perspectivas, su progresión estará entre un 3,5% y un 4%. En Sudamérica, existen por ahora tres grandes problemas: Venezuela, absolutamente fuera de control, donde se deberá estar atento día a día a los acontecimientos; Brasil, que luchará por volver a una situación positiva -este año organizan los juegos olímpicos-, mientras su acontecer político no se reconduzca, alcanzar guarismos que lo saquen del retroceso en el que se haya será difícil, aunque en cualquier caso habrá recuperación. Y Argentina, donde un Gobierno nuevo debe lidiar con un entorno recibido calamitoso; sería un éxito, y deseamos que así sea, que logren un avance, de no lograrlo al menos pondrán los cimientos para un despegue auspicioso en 2017.

    Chile, Colombia y Perú se mantendrán con crecimientos superiores al 2%, los tres están abocados a impulsar transformaciones, en algunos casos de hondo calado, como son la educación y volver a una industrialización con acento en la introducción de tecnologías que apunten a una mejora en la productividad. Uruguay y Paraguay están en fases de progresión favorable. Bolivia también lo está haciendo bien, ha ahorrado para épocas más difíciles y saldrá adelante. Ecuador tiene el hándicap del dólar, lo que dificulta su comercio con monedas de países vecinos en curso de depreciación.

    Es un excelente momento para que las empresas de zonas desarrolladas inviertan en Sudamérica, asociándose con empresas locales para participar no solo de procesos de reindustrialización con acento en lo tecnológico, sino continuar con inversiones en infraestructuras que comiencen a unir a la región y permitan acceder a economías de escala. Es hacia allí a donde vamos, inevitablemente.

    Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo Consultores, S. L.
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