Minería y energía brillan en el escaparate inversor de Chile

Tomás Pablo R. - 6:31 - 22/02/2016
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    mineria_camion.jpgEmplear el agua de manera más eficiente en la minería es uno de los retos del sector.

    Las palabras minería y energía representan mucho para el desarrollo actual y futuro de Chile. El país más largo del mundo necesita de ambos para alcanzar un alto Índice de Desarrollo Humano (IDH) y unirse al tan ansiado olimpo de las naciones más avanzadas de la tierra, hablamos de una veintena.

    En el actual entorno enrarecido que se observa a nivel global, para unos estamos ante una corrección "saludable" de un ciclo económico que concluye y uno nuevo que trata de despegar, y para otros se estaría próximo a una "recesión". Quizás en ambas encontremos motivos para pensar que aciertan, de ahí que moverse con tiento sea una obligación, como también aprovechar estas circunstancias para hacer reformas que se adecuen a esa nueva realidad que está por emerger es un deber.

    Refiriéndonos a Chile, dos de los motores que deben ajustar su funcionamiento a la demanda y necesidades por venir son el minero y el eléctrico, lo cual abre grandes oportunidades para el comercio y la inversión a empresas nacionales y extranjeras que desean crecer en un planeta cada vez más globalizado.

    Más competitividad en minería

    La minería requiere una mejora urgente en su productividad, están obligados a introducir tecnologías de última generación que faciliten la marcha de los diversos procesos y continuar innovando con mayor intensidad a lo largo de toda la cadena de valor para llegar a cualquier rincón del orbe con una oferta en los términos más competitivos posibles. Sistemas de explotación novedosos que faciliten ahorros en la extracción, movimientos o logística son bienvenidos al interior de las compañías. Igualmente significativo es contar con un capital humano de calidad; la formación debe adecuarse a los requerimientos de la industria. Tanto estamentos académicos como proveedores deben estar atentos a estos cambios y adaptar su cometido a las exigencias solicitadas.

    El agua, el líquido elemento, es vital para las explotaciones de minerales enclavada en regiones áridas y su uso eficiente lo es aún más. De ahí que el poder obtenerla, transportarla y utilizarla de manera responsable es un desafío para los propios responsables como para potenciales suministradores, aquí es posible establecer alianzas de largo alcance. Hacer frente a cuestiones relacionadas con el medioambiente es otro aspecto destacado al que se debe prestar atención.

    Ocupémonos ahora de la generación eléctrica, donde la realidad se ve algo mejor y que, como saben, recorre transversalmente toda la actividad económica nacional. Aquí es posible constatar que hay inversiones relevantes -y habrá más-, un ambiente idóneo para quienes proveen los insumos que se requieren como para los que construyen y operan las plantas una vez terminadas.

    El tirón de las no convencionales

    En el 2015, según el Observatorio de la inversión Nº 14, elaborado por la Gerencia de Estudios de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), se catastraron 279 proyectos, que en su conjunto totalizan inversiones por 58.200 millones de dólares, que inyectarían al sistema 25.010 MW.

    Para hacernos una idea de la evolución de este sector, el informe acota "el gran dinamismo exhibido por el sector energético durante los últimos años ha significado transitar, en materia de inversión, de 19.402 millones de dólares en 2011 a 88.826 millones en 2015, esto sin considerar los proyectos en estado de 'detención'. Este mayor desarrollo se ha visto impulsado, esencialmente, por el abultado stock de proyectos asociados a las energías renovables no convencionales (ERNC), que al cierre de diciembre pasado sumaron 279 iniciativas y 58.208 millones de dólares de inversión. Vale decir, concretan el 76% del total de la inversión en generación eléctrica", concluye.

    El reporte establece que durante 2015 se invirtieron 12.995 millones de dólares en proyectos termoeléctricos, totalizando 7.856 MW, y sólo 5.337 millones para hidroeléctricos, por una capacidad total de 2.472 MW. De los 279 proyectos, 44 están clasificados "en construcción", involucrando 8.866 millones en saldos por invertir y una generación de 4.857 MW como potencia bruta. Con todo, la mayor parte de las iniciativas están catalogadas en fase "por ejecutar", es decir, están en pleno proceso de aprobación ambiental o ya tienen su Resolución de Calificación Ambiental (RCA), pero aún no comienzan sus obras. Se trata de 235 proyectos que suponen inversiones por 49.342 millones de dólares, el 84,8% del total de la cartera renovable. De ese total, 24.506 millones son proyectos solares fotovoltaicos y 11.956 millones para iniciativas eólicas.

    La mayor parte de estas inversiones irán a las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, las tres situadas en la parte norte del país. Quienes viajan por el mundo buscando negocios a los que poder acceder en Chile, sin duda, los encontrarán.

    Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo Consultores, S. L.

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