Chile, uno de los países más bancarizados de América Latina

Tomás Pablo R. - 7:10 - 5/09/2016
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    El 58 por ciento de la población presenta una inclusión financiera superior según el informe. | Thinkstock

    El 98% de la población chilena de 15 años o más puede acceder a algún tipo de producto financiero, llegando a tener 5,7 en promedio por cada adulto de la Región Metropolitana y 5,5 en el resto de las regiones. Destacan la administración de efectivo, a través de cuentas corrientes y vistas (llega al 76%), a continuación se sitúan los instrumentos de ahorro y crédito.

    Así lo confirma el primer Informe de inclusión financiera en Chile, realizado por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF). En 2013 solo el 79% disponía de esta posibilidad.

    Esta información es absolutamente relevante a la hora de decidir hacia dónde exportar o invertir. Los territorios más bancarizados y con mayor cantidad de productos financieros permiten variadas fórmulas de hacer comercio o inversión y sobre todo facilidades en los desplazamientos para tener los menores contratiempos posibles.

    El informe contribuye a medir y evaluar el estado de esta oferta y el aporte que hacen las entidades proveedoras de servicios mercantiles. La importancia de este trabajo está en un sentido más amplio vinculado con los beneficios que esta industria entrega al progreso económico de los chilenos, de ahí el interés en avanzar en nuevas estrategias nacionales que impulsen la inclusión financiera (IF), especialmente en cobertura y calidad, asunto que se traduce en una mayor educación dirigida a facilitar la entrada a la variada oferta de estos instrumentos monetarios.

    En la media de la OCDE

    Chile se sitúa en el promedio de los que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); está por encima de los catalogados de "ingreso medio" y en la parte inferior de los de "ingreso alto".

    En el diagnóstico sobre las infraestructuras que el reporte presenta, se indica que el 96% de las comunas chilenas poseen algún espacio donde acceder a bienes bancarios, léase sucursales, cajeros automáticos, puntos de venta y corresponsalías. Suman 276.351 puntos de acceso en todo el país, siendo los puntos de ventas (POS) el 82% de estos.

    La IF se entiende "como el proceso de promoción de un acceso oportuno y adecuado a una amplia gama de servicios y productos financieros regulados". Se distinguen dos clases de categorías: inclusión financiera básica (IFB) e inclusión financiera superior (IFS).

    La IFB comprende a adultos que solo mantienen valores, sin requerimiento de ingresos (cuentas de ahorro a plazo, cuentas a la vista, cuentas de ahorro para la vivienda, y depósitos a plazo, entre otros). Dentro de este grupo se encuentran aquellos que solo mantienen cuenta RUT (sin exigencias asociadas más que la de contar con cédula de identidad).

    La IFS, en cambio, engloba a los que disponen de efectos con exigencias de acreditación de renta tales como créditos, cuentas corrientes y tarjetas de crédito, entre otras, sin importar si mantienen o no otro tipo de instrumento. El incluir requisitos de ingreso les permite potencialmente acceder a una gama de propuesta superior a la disponible para el segmento con IF básica.

    El 58% de los individuos exhiben un tipo de IF superior, es decir, posee al menos algún rendimiento con requerimiento de ingreso. El 40% restante evidencia un tipo de inclusión básica, de los cuales el 9% está incluido solo por la Cuenta RUT.

    En cuanto a su uso no todas las transacciones financieras se utilizan con igual grado de periodicidad e intensidad y se distinguen diferencias específicas entre los usuarios. En este sentido solo un 16% de los habitantes de menores recursos utiliza una tarjeta de crédito, su penetración supera el 30% y un 40% ocupa una de débito, ocupación que llega al 70% de las personas mayores.

    Por otro lado, este informe muestra que durante el primer semestre de 2015 las cuentas corrientes son la principal proveedora de fondos, tanto en número como en monto de las operaciones. Las tarjetas de crédito y débito, junto a las transferencias electrónicas, se presentan como los principales instrumentos de pago. 

    Respecto a las cantidades promedio, los cheques y mandatos automáticos de pagos presentan montantes por sobre los de tarjetas, pero con un nivel de empleo menor. En el ítem canales de pago sobresalen los puntos de venta y cajeros automáticos, con un alto uso y con montos promedio de las operaciones por debajo de 70.000 pesos (unos 104 dólares).

    Todo lo anterior revela que Chile es una de las naciones más bancarizadas de la región, y ello facilita la conclusión de negocios, acelera los procesos de inversión y lo convierte en una excelente plataforma para acceder a otras regiones de América Latina.

    Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo Consultores, S. L.

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