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Detectan calentamiento de la alta atmósfera en el polo sur

Foto: Instituto Chileno Antártico.

Meteorólogos neozelandeses señalan que el punto máximo de este cuadro de calentamiento de la alta atmósfera, sea entre el jueves 29 de agosto y el lunes 2 de septiembre.

Según investigadores del Instituto Nacional del Agua y la Atmósfera de Nueva Zelandia (NIWA, por su sigla en inglés), es probable que la próxima semana pueda alcanzar su peak un inusual fenómeno atmosférico, evento denominado "calentamiento estratosférico súbito" (SSW, Sudden Stratospheric Warming). Este fenómeno es más frecuente en el hemisferio norte, debido a la configuración geográfica; sin embargo, solo ha sido descrito una vez en la Antártica el año 2002.

Esto ocurre cuando la temperatura de la estratósfera, desde los 30 kilómetros sobre el suelo polar, aumenta su temperatura -normalmente fría- debido a una intrusión de aire caliente desde capas inferiores, modificando el estable patrón de circulación polar, incluso desplazando y debilitando el vórtice polar. A consecuencia de estos cambios, el frío exterior se infiltra hacia niveles más bajos, lo que frecuentemente desencadena heladas y nevadas en tierra, tal como lo pronostican meteorólogos neozelandeses.

Conversamos con el investigador de la Universidad de Santiago y miembro del Comité Nacional de Investigaciones Antárticas (CNIA), Dr. Raúl R. Cordero, acerca de este fenómeno, su aparición, desarrollo y sus consecuencias.

"Éste fenómeno se da cuando se debilita el vórtice polar, que está bordeado por lo que se llama corriente de chorro o Jet Stream, que es básicamente un flujo de aire muy rápido que mantiene el aire frío confinado a los polos. Cuando este flujo rápido se debilita, el aire frío en parte alta de la atmósfera converge al polo, pierde altura y se comprime. Esta compresión hace que el aire estratosférico suba su temperatura", afirma el climatólogo de la Universidad de Santiago de Chile.

Este evento, argumenta Cordero, dura un par de semanas en la estratósfera, pero luego puede afectar también a la tropósfera. "Lo que pasa en la estratósfera no nos impacta directamente, pero cuando se calienta mucho produce anomalías en la tropósfera, en donde el aire frío del polo se puede escapar hacia latitudes medias. Éste efecto es muy típico en el hemisferio norte, en donde pasa más frecuentemente provocando grandes olas de frío en Norteamérica, Europa o Siberia".

El investigador polar comenta que como este fenómeno se da alrededor de toda la Antártica, podría facilitar la fuga de masas de aire frío polar. "En el pasado las olas de frío relacionadas con este fenómeno han afectado Nueva Zelandia. Es por esas razones que ellos mantienen un monitoreo constante de estos eventos. Sin embargo, no es descartable que este evento genere temperaturas más frías de lo normal este septiembre en todo el cono sur de Sudamérica".

Según el científico de la Universidad de Santiago, "el calentamiento estratosférico está previsto para la próxima semana, pero la posibilidad de que alguna zona habitada experimente alguna ola de frío, se verá recién en septiembre".

¿Por qué se da este fenómeno?

"Las ondas planetarias, que se propagan en la atmósfera, pueden eventualmente afectar y desacelerar la corriente de chorro estratosférico, que es la que además mantiene al agujero de ozono confinado sobre la Antártica", apunta Cordero.

Las ondas planetarias pueden tener diverso origen. Por ejemplo, a veces estas se encuentran asociadas a grandes oscilaciones climáticas como la que dan origen al fenómeno de El Niño o La Niña. "Una onda planetaria lo suficientemente intensa es la que ha debilitado la corriente de chorro estratosférico, que a su vez debilita también los vientos en el vórtice polar, lo que trae como consecuencias esta cadena de eventos".

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