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Cómo la confianza en la infraestructura en el borde de la red me ha ayudado a ser más flexible como madre

Foto: Archivo

Tenemos mucho que aprender de la situación que estamos experimentando actualmente y he aquí mis reflexiones del por qué.

Siempre me he sentido orgullosa de ser el tipo de mamá que limita la cantidad de tiempo que mis hijos ven la televisión y tengo reglas estrictas que deben cumplirse: un máximo de una a dos horas diarias, no jugar con los dispositivos y asegurarse de leer un libro de vez en cuando para estimular la materia gris.

Aunque estos valores siguen siendo ciertos para mí, el lunes 9 de marzo de 2020, el "día D" del virus en Italia, me vi obligada a cambiar bruscamente mi estricto régimen.

Inesperadamente, los padres se encontraron en casa cuidando a sus hijos y cumpliendo con sus actividades laborales. Esto representó un gran cambio. Fue necesario crear nuevas rutinas y mantener la cordura parental.

Aunque se me ocurrió elaborar una rutina variada para el día, gran parte de esta consistía en dejar a mis hijos frente al televisor para poder trabajar, cocinar, limpiar e ir al baño. Se volvió vital encontrar cinco minutos para darme un respiro, pero fue en esta ocasión cuando llegó mi momento de iluminación, a pesar de que inconscientemente me había resistido a la idea.

Me suscribí rápidamente al nuevo servicio de transmisiones en directo (streaming) de Disney, Disney +, sumándome a los actuales 50 millones de suscriptores globales, e incluí una serie de dibujos animados en la lista de programas de Netflix para mi hija de cuatro años. Por supuesto, era de esperarse. Con millones de personas trabajando desde casa en todo el mundo, el Internet verá un aumento dramático en el tráfico debido al confinamiento inicial.

También era de esperarse una mayor demanda en las transmisiones en directo y otras actividades críticas como resultado de la cuarentena en casa. Los proveedores de servicios en la nube tuvieron que hacer grandes esfuerzos para satisfacer las necesidades de los consumidores y llevar los datos a los usuarios más rápidamente, desde videoconferencias durante el día hasta transmisiones de juegos de baja latencia dirigidas a audiencias como mi esposo, quién ansía sus cinco minutos de paz por la noche.

En solo dos semanas, los datos se han redistribuido rápidamente y están siendo creados y accedidos desde oficinas domésticas en las zonas suburbanas, ubicadas en las periferias de las ciudades. Con las compañías de telecomunicaciones y los proveedores de servicios de transmisiones en directo enfocados en aumentar la capacidad, la velocidad y el rendimiento, estamos siendo testigos del comienzo de nuevas ubicaciones de red distribuidas en el borde, las cuales se originan en nuestros propios hogares. De esta manera, la próxima vez que esté en una videoconferencia de Microsoft Teams y que su hija adolescente realice un examen en Google Classroom, su ancho de banda residencial no lo mandará al carajo.

Por sorprendente que parezca, este superaumento en el tráfico de datos no ha paralizado el Internet. Aparte de algunos contratiempos (comprensibles) en FaceTime, cuando llamamos a los abuelos de mi hija para su cuento antes de ir a la cama, la web parece estar haciendo un buen trabajo al soportar la presión actual, lo cual indica que la infraestructura de TI es bastante sólida.

Gracias a los profesionales de servicio que actualmente se encuentran en el campo y mantienen esta columna vertebral en funcionamiento, podemos realizar una videollamada con 10 personas a la vez, mientras hacemos teletrabajo. Podemos sentirnos cerca de nuestros seres queridos con solo tocar la pantalla de nuestros dispositivos y ver esos programas nocturnos de Netflix sin problemas después de que nuestros niños se van a dormir.

A medida que los datos se vuelven cada vez más flexibles, sin un verdadero punto único de creación, nosotros también debemos permitirnos ser flexibles como padres.

Así que, brindemos por nosotros: los padres que encuentran esa pizca de paciencia adicional porque nos desconectamos desvergonzadamente la noche anterior con un poco de los servicios de transmisiones en directo. Abra esa botella de vino que ha estado mirando; se lo merece. Después de todo, usted está viviendo en el borde de la red.

Por Dalma Ricci ejecutiva internacional de Vertiv

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