Economía

La inmigración favorece el desarrollo de países longevos y con bajas tasas de natalidad

  • En Chile, la población extranjera hoy alcanza el 7% del censo
Imagen: Dreamstime.

Chile está cosechando efectos beneficiosos con la llegada de nuevos inmigrantes, asunto que repercute favorablemente en la economía local. De entrada, la población en edad de trabajar se expande, incidiendo en factores tales como el crecimiento, la productividad, el consumo, la inversión, el empleo y algunos más.

Igualmente, vienen a paliar el descenso observado en la tasa de natalidad. Esta retrocede desde 1960, cuando alcanzaba 36,03 nacimientos por cada mil habitantes en un año, hasta 13,14 en 2017. La cantidad media de hijos por mujer se situó en 1,77 en la misma fecha, cayendo de los 5,10 de los años sesenta.

De otro lado, la tasa de adultos mayores pasará de 17,9 a 33,5 personas de 65 años y más por cada 100 habitantes en edad activa. Se trata de un incremento de 16 personas de la tercera edad en 20 años, lo que constituye el doble del aumento de 8 que se observarán a nivel mundial.

Así, el arribo de extranjeros en edad de incorporarse al mercado laboral trae como consecuencia un rejuvenecimiento de la fuerza de trabajo, asunto trascendente demográficamente hablando. Esta situación es similar en muchas naciones, especialmente en las del llamado mundo desarrollado.

En efecto, España, cuyas empresas están entre las que más invierten en Chile, vive un contexto parecido. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de ese país, el cupo de inmigrantes entrados en 2018 sumó 643.037 personas, un 20,8% más que en 2017. Esta cuantía es la más alta habida desde el inicio de las estadísticas de migraciones en 2008.

Rechazar a los inmigrantes o poner condiciones que solo puedan cumplir unos pocos es desconocer las necesidades de una sociedad

Actualmente residen en España casi 47 millones de personas, superando el récord del año 2012. El saldo vegetativo negativo de 2018 se vio compensado por la elevada presencia de inmigrantes. Los foráneos avecindados en territorio español alcanzan los 4,8 millones, la mayor cifra desde 2008, según el INE.

Regresando a Chile, el escenario no es muy diferente. De contar con 490.000 pobladores afuerinos en 2014 se ha dado un salto hasta 1.250.000 en diciembre de 2018. Solo entre abril de 2017 y diciembre de 2018 470.000 ingresaron a tierras chilenas. Entre enero y mayo de este 2019 el Departamento de Extranjería y Migraciones de Chile informó que la cuota aumentó un 10%, subiendo hasta 1.363.000. Hoy representan un 7% del censo.

Generalmente, la minoración ciudadana empeora algunas cuestiones tales como las pensiones debido a la caída de la fertilidad y el alargamiento de longevidad. En tanto un aumento expande el ahorro como la oferta de trabajo, pero fuerza la caída en las tasas de interés, la productividad y los salarios.

Sentido común económico

Mantener una actividad económica saludable y fuerte requerirá y requiere de los inmigrantes, obligando a los estados receptores a contar con normas claras y ágiles que les facilite la entrada, integrándolos en la comunidad. Rechazarlos o poner condiciones que solo puedan cumplir unos pocos es desconocer las necesidades de los distintos estratos que confluyen en una sociedad.

Los expertos estiman que en dos décadas los pobladores de Latinoamérica superaran a los de Europa, pasando al tercer lugar tras Asia y África. Añaden que con el transcurso del tiempo les será complicado evitar tendencias globales en las que figura una tasa de natalidad negativa para fines de siglo.

El estudio de Naciones Unidas Perspectivas de la población mundial 2019 apunta que para 2040 América Latina alcanzará los 742 millones de gente nativa. El máximo estaría previsto para el 2058 con 768 millones; desde esta altura irá disminuyendo hasta 2100, cuando se estima una población de 680 millones. Por su parte, Europa comenzará a experimentar un retroceso en 2021, situándose para 2040 en los 728 millones. 

Al término del siglo serán 10.900 millones los individuos que habiten el globo, frente a los 7.713 millones actuales. La tasa de reemplazo, equivalente a los alumbramientos mínimos por mujer necesarios para evitar una disminución en el volumen de población, es de 2,1. Para 2100, se encontrará en 1,9. En Latinoamérica estará en 1,7.

El único continente que se mantendrá en la media a fin de siglo será África. De los 10 países más poblados del mundo en ese momento, la mitad corresponderían a esta región.

Veamos algunos. Nigeria ocupará el tercer lugar, con 733 millones. Más atrás aparece en la sexta posición la República Democrática del Congo (362 millones); octava, Etiopía (294 millones); novena, Tanzania (286 millones), y décima, Egipto (225 millones). La nación más poblada del globo será India, con 1.450 millones, que ya llevará un largo tiempo en lo más alto del podio tras superar a China en 2028.

En conclusión, debemos ver la presencia de inmigrantes debemos verlo como algo positivo para el consumo, la inversión en tecnología, el ahorro, la inversión e incluso el envío de remesas a sus seres queridos que han quedado atrás.

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