Economía

"Empresas y gobiernos se verán obligados a priorizar los márgenes de seguridad frente a la optimización económica"

Didier Saint- Georges, managing director y miembro del Comité de Inversiones de Carmignac

Recapitulemos: la semana pasada incrementamos tácticamente nuestra asignación a la renta variable hacia el tramo medio de la horquilla permitida en los mandatos, dado que los responsables políticos decidieron al fin hacer frente a la situación y abordaron de forma convincente las tensiones que se generaron con suma rapidez en los mercados de financiación. Ello nos permitió empezar a exponernos ligeramente al mercado de deuda corporativa con calificación Investment Grade.

Una semana después, desde el inicio de esta semana, hemos recogido beneficios en parte de estas posiciones y hemos reducido la exposición a la renta variable hasta un nivel notablemente inferior. Esto se debe, lógicamente, al marcado repunte de los mercados (+20 % de media), pero también porque, tal y como se esperaba, la situación en EE. UU. está adquiriendo el cariz que Donald Trump afirmó que no tomaría.

Estos movimientos tácticos siempre deberían interpretarse a la luz de nuestra lectura global de la situación. Como hemos explicado anteriormente, creemos que esta crisis constituye una marcada perturbación deflacionista que afecta a unos mercados que presentaban unas valoraciones muy elevadas y, en este momento, no estamos convencidos de que la opinión de consenso sea aún plenamente consciente de la magnitud de la situación.

Esta percepción de cierta complacencia que muestran todavía algunos inversores se deriva de una aparente esperanza muy extendida de que una vez que superemos el problema sanitario, el crecimiento económico se recuperará con bastante rapidez, una idea que incluso a veces se representa como una recuperación en forma de V. Esta idea también se ve propiciada por las elevadas expectativas del mercado sobre un inminente lanzamiento de los eurobonos, lo que, a nuestros ojos, resulta demasiado optimista.

Intentamos analizar las posibles repercusiones futuras que conllevará esta tremenda pérdida de confianza para los comportamientos que mostrará el sector privado en el futuro, incluidos los consumidores, y el que los Gobiernos y los bancos centrales hayan alcanzado unos niveles de balance muy elevados. Concluimos que el perfil de crecimiento de los beneficios de muchos sectores se verá mermado de forma duradera y que el crecimiento económico seguirá mostrando niveles anémicos.

La otra cara de esta opinión es que prevemos que la inflación no supondrá una amenaza significativa a corto plazo, por lo que los bancos centrales podrán mantener los tipos de interés en niveles reducidos y, por tanto, mantendrán en pie el castillo de naipes.

Este es uno de los motivos por los que, en este momento, no creemos que las tensiones económicas y políticas en la zona euro reactiven los temores de ruptura.

No obstante, creemos firmemente que los índices de renta variable siguen mostrando niveles muy endebles, lo que podría ejercer una presión de venta aún mayor en los fondos pasivos, y tampoco creemos que los precios de las materias primas vayan a repuntar de forma significativa por el momento.

Así, extraemos otras tres conclusiones de este análisis:

- A medio plazo, podríamos asistir a una creciente desconfianza en el papel moneda, dado que se está imprimiendo de forma creciente solo para financiar los déficits presupuestarios, por lo que hemos iniciado una posición en valores auríferos en algunos de nuestros fondos.

- En cambio, la prima de calidad de aquellas pocas empresas que sean capaces de registrar una trayectoria favorable después de la crisis de la COVID-19 podrían aumentar de forma considerable.

- Asimismo, en este contexto, la deuda corporativa de empresas con sólidos balances debería poder recuperarse favorablemente del actual desplome.

Por Didier Saint- Georges, managing director y miembro del Comité de Inversiones de Carmignac

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