Economía

La economía de Chile, camino de la recuperación

  • El PIB avanzó un 0,8% en junio, un 1,7% en julio y un 2,8% en agosto, mes contra mes
La avenida Apoquindo, en Santiago de Chile. Imagen: Dreamstime.
Madrid

Chile va acumulando poco a poco pequeños avances en dirección a una reactivación más sólida. Por lo pronto, y con todas las cautelas del caso, los confinamientos están dejando paso a una normalidad con precauciones, como no podría ser de otra manera.

Comenzamos por destacar la generación de 119.000 empleos con relación al mes anterior. El desempleo bajó unas décimas (0,2%), hasta el 12,9% para el trimestre móvil junio-agosto -el dato previo era 13,1%-. Es esta la primera reducción apreciada desde noviembre de 2019. Septiembre se anticipa mejor, coincidiendo con la finalización de cuarentenas diseminadas por el territorio chileno.

Hay más novedades. Las autoridades han propuesto recuperar en un plazo de seis meses un millón de ocupaciones, con el foco en las mujeres y los jóvenes. Para lograrlo aplicarán incentivos a la contratación. Entre la violencia irracional de octubre-diciembre de 2019 y lo que ha supuesto el periodo enero-septiembre de este 2020, la pérdida es superior al millón ochocientos mil oficios. Recuperarlos es una de las prioridades, por no decir la principal.

Para conseguirlo, el Gobierno destinará el equivalente a 2.000 millones de dólares en pesos chilenos, que emplearán a lo largo del semestre o antes si se alcanza el objetivo. El paquete cubrirá hasta el 50% del estipendio del trabajador contratado y un tope máximo en pesos igual a 315 dólares mensuales. En el caso de mujeres y jóvenes entre 18 y 24 años, o personas con alguna discapacidad, el umbral superior será el 60% de la retribución, con un límite de 340 dólares.

A su vez, a quienes reincorporen a personal separado a consecuencia del coronavirus les abonarán hasta 200 dólares mensuales por empleado. A estas ayudas podrán acceder las empresas cuyas ventas hayan caído por sobre un 20% entre abril y julio. Además, habrá una extensión de 60 días más a la renta básica para las personas más vulnerables implementada el pasado mayo.

El Gobierno destinará el equivalente a 2.000 millones de dólares al fomento del empleo

Volvemos a recordar que, como en la mayoría de naciones del planeta, Chile está intentando salir de una crisis sobrevenida por causas naturales que dio origen a una pandemia con resultados desastrosos en medio mundo. Los avances van midiéndose día a día: cualquier recaída o brote podría regresarnos a la línea de partida.

Bien. El crecimiento de la economía mes contra mes ha seguido la siguiente secuencia: junio avanzó un 0,8%; en julio, un 1,7%, y en agosto, un 2,8%. Como es lógico pensar, el ritmo es menor de lo deseado e insuficiente de momento para dejar el lado negativo de la ecuación. Eso sí, está claro que la senda es positiva. De ahí que los analistas anticipen un retroceso más benévolo: adelantan un cierre del tercer cuatrimestre con una caída de entre un -7,4% y un -10%. En tanto, el último tramo del año podría entrar en positivo, situando el derrumbe final de la economía en torno a un -4,5% y -5,5%, en línea con la previsión del Banco Central y confirmado por el Ministerio de Hacienda en la presentación de los presupuestos para 2021.

Los presupuestos ponen el acento en la inversión

En efecto, el Congreso Nacional ya recibió el proyecto de Ley de Presupuestos, que se sustenta en una expansión nula del gasto y un acento en la inversión. El montante fijado es de 73.300 millones de dólares: no refleja ninguna subida respecto del que está actualmente en ejecución.

Entre las partidas más relevantes está la destinada a inversión pública, que tendrá una progresión de un 14%. Otro dato interesante es el 7% destinado al Fondo de Emergencia Transitorio para afrontar los desembolsos que pudieran derivarse del control de la pandemia.

La deuda bruta saltaría hasta algo más del 36% del PIB, la más alta desde 1991. Esta es una materia relevante para Chile: si lo compramos con el 130% del PIB español, el caso de Japón, que supera el 200%, el de Italia o algunos más que sobrepasan de lejos el cien por ciento, parece muy poco, como si hubiera mucho margen para endeudarse. Pero no es tan así, el débito está vinculado a los ingresos: un país quebrado en 1973 debió hacer frente a pagos durante una larga temporada para devolver lo recibido, obligado a optar por un Estado pequeño y un sector privado muy activo.

Convengamos que el dilema no es más o menos Estado; a nuestro parecer, encontrar el equilibrio adecuado a cada ciclo sería lo procedente. Habrá más egresos por introducir a la nación en las infraestructuras tecnológicas del futuro, o transformar a Chile en un actor amigable con el medio ambiente, pero, de similar modo, habrá que cerrar aquellas etapas que no están en sintonía con los momentos actuales y no eternizarlas.

Para hacernos una idea de lo que existe tras un recorte en el cierre anual de un -5,5% del PIB de Chile, según el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, ello representaría una menor producción de alrededor de 15.000 millones de dólares, y casi el 50% -unos 6.000 millones- estaría vinculado al quebranto acontecido en el mercado laboral. Al concluir este ejercicio el costo de esta situación podría significar un aumento del 11% en el gasto del período.

El ministro Briones vaticinó que al concluir estos doce meses habría un descenso de ingresos del 10,6%. Esto conduce a un déficit fiscal estructural de 3,2% del PIB y un déficit fiscal efectivo del 8,2% del PIB, menor que el 9,6% proyectado en junio. "Para 2021 esperamos un déficit efectivo de 4,3 puntos del PIB porque, si bien mantendremos el mismo tren de gasto, conforme la actividad repunta también mejorarán los ingresos y por esa vía vamos a compensar", enfatizó.

Quienes tengan propuestas serias o deseen tomar parte de las diversas licitaciones públicas o privadas, o bien exportar o importar, a Chile deben ir: será una de las primeras economías en ponerse de pie.

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