Economía

"Nuestra principal hipótesis para 2021 es que la economía mundial convergerá hacia un entorno de crecimiento lento"

Foto: Reuters/Archivo

En comparación con 2020, supongo que todos esperamos que, gracias a la rápida distribución de las vacunas, 2021 probablemente sea un año de retorno a la normalidad, o de algún tipo de «convergencia a la media» para la actividad económica mundial.

Al mismo tiempo, podría defenderse fácilmente que hay cierto grado de demanda reprimida, dada la elevadísima tasa de ahorro, y habida cuenta de que los déficits presupuestarios de los gobiernos seguirán siendo muy elevados y de que los bancos centrales han comunicado explícitamente que la política monetaria seguirá siendo ampliamente acomodaticia, es lógico llegar a la conclusión de que los mercados financieros deberían seguir beneficiándose de un importante apoyo, a pesar de la actual nueva ola de la covid, y que los activos sensibles a estos aspectos macroeconómicos, como la renta fija, los mercados emergentes y los valores cíclicos registrarán una evolución especialmente positiva.

El problema, por supuesto, con las conclusiones naturales es que los mercados son lo suficientemente eficientes como para reflejarlas muy rápidamente, y eso es lo que ha sucedido. La recuperación desde marzo es de proporciones históricas, al igual que la aceleración de la rotación cíclica en el último mes aproximadamente.

A estas alturas, los mercados se han adaptado la ciclicidad de manera importante, y si se observa cómo se han disparado las previsiones de resultados para 2021, es bastante revelador.

Las previsiones son ahora tales que el margen de decepción ha aumentado sustancialmente. Tanto más que, estructuralmente, la posibilidad de un estancamiento duradero y sostenido no ha desaparecido, con más deuda a nivel mundial, menos inversiones y una población más envejecida. Los impagos de las empresas en Europa y en Estados Unidos aumentarán el próximo año (hay que entender que, gracias a todo el respaldo en forma de liquidez brindado a las empresas, la tasa de impago se redujo hasta el 10 % en 2020 a pesar del colapso económico). Por tanto, es una clara posibilidad que 2021 nos depare un golpe de realidad. Añadiría que, en EE.UU., una relación tóxica entre el gobierno de Biden y el Senado de EE. UU. sigue siendo una clara posibilidad a día de hoy. Según nuestras estimaciones, una dotación presupuestaria de 900.000 millones acordada por el Senado aún implicaría un ajuste del 3% del PIB el próximo año en comparación con 2020, lo que limitaría el crecimiento económico a poco más del 2%.

Por último, a pesar del entusiasmo por la rápida distribución de las vacunas, el riesgo de ejecución es sustancial, y su impacto efectivo en la inmunidad colectiva sigue siendo desconocido dada la incertidumbre en torno a la acogida por parte de la población.

Así, como los mercados han evolucionado muy rápidamente, la gestión del riesgo ha consistido en mantener la disciplina a la hora de recoger beneficios una vez alcanzados nuestros objetivos de valoración, tal como hicimos hace un mes con varios de nuestros títulos de crecimiento. A lo largo del último mes, también se ha aplicado a varios de nuestros títulos de reapertura y de renta fija.

Ahora bien, al contrario, el muy corto plazo vendrá marcado por varios/dos eventos procíclicos marcadamente binarios. Aún podría alcanzarse un acuerdo para los presupuestos en el Senado de EE. UU., una victoria demócrata en Georgia el 5 de enero o un acuerdo para el brexit, ¿quién sabe? No podemos ignorar estas incógnitas, que, si son positivas, podrían alimentar un movimiento de reactivación adicional. Así, por si acaso, hemos mantenido los «activos de inflación», como nuestras posiciones en oro, en divisas y renta variable de mercados emergentes y en bonos vinculados a la inflación.

En resumen, nuestra principal hipótesis para 2021 es que la economía mundial convergerá hacia un entorno de crecimiento lento, todavía con un importante apoyo de los bancos centrales, aunque este crecimiento se desplazará ligeramente hacia las economías emergentes. Por tanto, mantenemos una visión constructiva en los mercados de renta variable a medio plazo. No obstante, creemos que es necesario mantener una relativa apertura de miras acerca del potencial de los movimientos de los mercados dadas las incógnitas que deparan las próximas semanas. Por eso, hemos recogido beneficios en nuestros títulos tanto de renta fija como de renta variable y nos mantenemos fieles a una estructuración de cartera acorde con una estrategia Barbell. De esta manera, mantenemos la flexibilidad para sesgar aún más el posicionamiento del fondo hacia una u otra dirección una vez que la visibilidad haya mejorado a principios del año que viene.

Por Didier Saint-Georges, managing director y miembro del Comité de Inversión Estratégico de Carmignac

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