Economía

Chile debe mejorar su forma de hacer política sin descuidar su crecimiento

  • El ganador de las elecciones de convencionales constituyentes fue la abstención
Imagen: Dreamstime.
Madrid

Decíamos la semana pasada, antes de conocer los resultados de los elegidos para redactar la nueva constitución chilena, que quienes lo fueran debían ser individuos probos con disposición para abordar los grandes temas y capacidad para alcanzar acuerdos.

Chile vive una época convulsa en lo político-social, existen deberes postergados por la cerrazón en la gestión política de los últimos diez años. No es algo atribuible a la derecha, al centro o la izquierda, sino más bien una falta de una mirada país en la que las ideologías deberían dejar paso a la búsqueda de soluciones que lleguen directamente a las familias, el empleo y los más vulnerables.

No les quepa ninguna duda de que Chile es un caso de éxito impulsado y promovido en los últimos 30 años por diferentes gobiernos. Lo sería más aún si materias como la educación, la salud, el empleo, la vivienda, la conectividad, la digitalización, la seguridad y tantas otras hubieran ido elevando sus niveles de calidad de acuerdo con los tiempos que corrían en cada instante, llegando a los segmentos más retrasados de la sociedad. Hoy esto debe enfrentarse sin abdicar de lo bueno emprendido hasta la fecha, asumiendo que cada cuatro años hay que mejorar conforme el Estado de bienestar se vaya expandiendo.

El ganador de esta cita electoral fue la abstención, muy cercana al 60%; si sumamos votos en blanco y nulos emitidos de seguro este cálculo podría superarse. Acudieron a las urnas en torno a un 7% menos de votantes que en el plebiscito de octubre de 2020, en el que ganó el apruebo a la redacción de un nuevo ordenamiento marco. En las elecciones municipales de 2016 la renuncia a votar alcanzó el 65%.

"Alcanzar entendimientos está en el ADN de un político: rehuir está obligación lleva al voto de castigo y la pérdida de confianza del electorado, o a la gran abstención habida"

La apatía detectada quizás tenga mucho que ver con que los grandes derrotados de estas elecciones hayan sido los partidos tradicionales, de todos los colores. Creemos que la forma de interrelacionarse debe cambiar. Acercarse al adversario y tender puentes es lo que procede, las doctrinas partidistas deben pasar a un segundo plano y las personas, familias y sociedad deben ser el foco de lo que se haga. Alcanzar entendimientos está en el ADN de un político: rehuir está obligación lleva al voto de castigo y la pérdida de confianza del electorado, o a la gran abstención habida.

En el caso de los constituyentes nominados para escribir el articulado constitucional, quedarse en el cálculo matemático y no dedicarse a conseguir consensos espaciosos en las diversas materias que les ocuparan podría estarse ante el nacimiento de una carta magna fallida, espuria y de corto recorrido. Sabemos que la constitución vigente ha sido modificada varias veces: tiene más de 200 cambios, realizados de 1989 a nuestros días. De la original de 1980 queda poco o nada, aunque de seguro existirán nuevos contenidos y enfoques que abordar, probablemente en todos o casi todos habrá que transar con la mirada puesta en un futuro próximo y también algo más alejado.

La constitución vigente lleva más de 200 cambios desde 1989. De la original de 1980 queda poco o nada

Reiteramos nuestros mejores augurios a los constituyentes en su labor. Sociabilizar y conocer las diversas miradas de los 155 que conforman el grupo es parte de la responsabilidad que asumen: hablen de cuestiones concretas y dejen las consignas, los que las tengan, en un segundo plano.

No hay que perder de vista que Chile está en marcha, es uno de los países más desarrollados de la región. Abierto al mundo, acoge sobre tres mil compañías extranjeras -la mayoría pymes-, que dan trabajo y aportan conocimientos y tienen al territorio patrio como plataforma para adentrarse en la región.

De momento, hay un año por delante. Siendo positivos es factible que en el segundo semestre de 2022 haya un texto disponible -si es que no antes-, que deberá ser sometido a un referéndum nacional: ojalá que con una mayor concurrencia de electores que le otorgue la legitimidad que merece.

Mientras tanto, el mundo sigue bajo los efectos de una pandemia al parecer en retroceso gracias a las vacunas, y Chile debe continuar su camino, continuar con el relanzamiento de su economía en un sentido amplio, facilitando la recuperación de empleos perdidos, de apoyo a las empresas viables y, sobre todo, volver con fuerza al crecimiento, recomponer las cuentas nacionales y apoyar el comercio y la inversión.

Luego de tres sesiones seguidas a la baja a causa de los datos de las elecciones, la Bolsa local, el S&P IPSA -principal indicador bursátil de la plaza- repuntó un 1,24% en la última sesión de la semana, la caída se redujo a un 10,8%.

Asimismo, la clasificadora de riesgo Fitch recordó que Chile tiene una situación muy sólida y puede tolerar inseguridades políticas y económicas. En Fitch agregan que la redacción de la ley fundamental del Estado podría concebir riesgos dependiendo de cómo se afronten la gobernabilidad, la situación fiscal y de deuda, todo ello unido a las perspectivas de desarrollo a mediano plazo.

Igualmente, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) subió su proyección para el precio medio del cobre para este año a 4,30 dólares por libra; en enero de 2021 lo había fijado en 3,30, por mayores expectativas de déficit del metal, reducción de inventarios y factores especulativos. Para 2022 lo sitúa en 3,95 dólares la libra.

Para finalizar, cabe mencionar que el PIB del primer trimestre de 2021 subió un 0,3%, la cifra es mejor que el 0,0% del último trimestre de 2020, pero inferior a la proyección del mercado, que esperaba un 0,5%. En términos desestacionalizados y referida a los tres meses previos la subida sería de un 3,2%, por la mejoría de los servicios (5,1%), el consumo de Gobierno (6,6%), la inversión en maquinaria y equipos (+16%) y la variación de existencias (+4,2 pp de incidencia t/t). Así, la demanda interna anotó un incremento de 6,7%, que se reduce a 3,5% al excluir el efecto del aumento de inventarios.

Chile está despegando en lo sanitario y lo económico. La atención, por ahora, está dirigida a la cuestión constitucional.

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