Economía

El libre mercado eleva el PIB de Chile bajo gobiernos de todos los colores

  • La Cámara de Diputados ha aprobado la obligatoriedad del voto
Imagen: Dreamstime.
Madrid

A quince días de la megaelección acontecida en Chile, poco a poco las aguas comienzan a volver a su cauce. El análisis sosegado de lo acontecido y de lo que está por venir aporta algo de tranquilidad en un ambiente aún enrarecido.

Tomando el pulso al escenario local observamos que la Bolsa chilena intenta recuperarse de la mayor caída acontecida después del acto electoral y la buena noticia es que lo está consiguiendo. El tipo de cambio peso chileno-dólar está fortaleciendo a la moneda nacional debido a la debilidad de la moneda estadounidense y a las últimas alzas habidas en las cotizaciones del precio del cobre en las bolsas de metales.

No es necesario ser neoliberal para darse cuenta de que el libre mercado funciona, es cuestión de ser práctico: el despegue chileno se debe íntegramente al libre comercio y las inversiones dentro de la nación y fuera, esparcidas por el mundo entero. Los crecimientos habidos hasta ahora se lograron bajo gobiernos de centroizquierda y centroderecha, sería absurdo pensar que las legítimas demandas sociales puedan financiarse alegremente con la maquinita de hacer billetes, pero si existiera en libertad algo mejor sería interesante conocerlo.

La nueva ley fundamental deberá respetar el carácter de república del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutorias y los tratados internacionales ratificados. Los inversionistas -chilenos y extranjeros- deben estar serenos, seguir con sus emprendimientos y esperar que el proceso constituyente avance y -ojalá, es nuestro deseo- concluya en armonía y paz. No estamos ante una situación de quiénes ganan o quiénes pierden, sino de que los casi veinte millones de chilenos se vean reflejados en su contenido y, a ser posible, que el texto constitucional sea escueto, claro y directo: para muchos esto sería un éxito. Seguro que habrá asuntos en el articulado que no nos incumban directamente, o no nos interesen, y otros que nos unan como una gran familia que somos.

"No es necesario ser neoliberal para reconocer que el libre mercado funciona: el despegue chileno se debe íntegramente al libre comercio y las inversiones dentro de la nación y fuera"

Mientras esto tiene lugar continúa rigiendo la constitución actual, no hay nada suspendido, el país debe seguir funcionando a pleno rendimiento haciendo frente a los compromisos ya adquiridos, y especialmente a los derivados de la pandemia, cuyas implicancias estarán vigentes por un tiempo largo.

Pero hay más. El pasado miércoles la Cámara de Diputados aprobó en general una reforma constitucional restableciendo la obligatoriedad del voto. El objetivo no es otro que aminorar las ausencias de electores habidas en estos últimos diez años en los diferentes comicios que han tenido lugar. La iniciativa fue aprobada por 107 papeletas a favor, 16 en contra y 23 abstenciones. Ahora pasa a la Comisión de Gobierno para su estudio, luego seguirá al Senado.

A priori suena bien, en las recientes elecciones acudió las urnas un 43% -si descuentan los nulos y en blanco, no llega al 40%-. En las municipales de 2016 sufragó un 35% del censo. El presidente Piñera, en el balotaje, alcanzó el 50%. Nos preguntamos si no hay algo más tras el abstencionismo. La mayoría de las personas que acuden a votar lo hacen con la idea de que a quien voten este intentara por su buen hacer mejorar la situación suya y de la comunidad en donde vive. Una vez elegidos muy pocos lo hacen, priorizan su ideología, rehuyendo cualquier compromiso adquirido durante la campaña. En los actuales partidos políticos cada vez hay menos militantes, penan las ánimas. En cambio, las confrontaciones ideológicas partidistas negándose "la sal y el agua" entre unos y otros están a la orden día, esta forma de hacer política corresponde al siglo pasado.

Estamos bastante entrados en el siglo XXI, hablamos del 2050 como si fuera mañana, en un planeta que está próximo a los 8.000 millones de habitantes están generándose situaciones tan diversas en materias como las tecnologías, educación, medioambiente, clima, movilidad, conectividad, sequías, agua, infraestructuras varias, el espacio, los polos, etc. Son asuntos a los que se debe prestar atención y dar prioridad. Los acercamientos en la actividad parlamentaria con los adversarios son un deber y encontrar soluciones es una obligación inexcusable.

Una clase política anquilosada

Pregunto: ¿los políticos de hoy están preparados para esta realidad que ya está aquí?; ¿vale la pena ir a votar, aunque sea de modo obligatorio? La política actual sigue rumiando problemas de hace 50 o más años, cuando eso debería ser asunto para historiadores. En nuestros días los parlamentarios deberían estar hablando con los oponentes, provocando aproximaciones, creando redes, pasando inadvertidos, analizando infinitas posibilidades para dar respuesta a cientos de miles de personas mejorando su calidad de vida y sus perspectivas futuras.

En las recientes elecciones acudió las urnas un 43%. En las municipales de 2016 sufragó un 35% del censo

Tomen nota, la economía chilena marcha bien, lo viene haciendo así desde hace 30 años, prueba de ello es que Chile lidera una gran mayoría de índices de toda clase en Latinoamérica y figura en muy buenos lugares a nivel global, es un país emergente de ingresos altos, falta un trecho todavía para incorporarse al grupo de los considerados desarrollados. La actividad económica no es el problema, está funcionado adecuadamente y en esta epidemia lo hemos comprobado.

Las injusticias sociales, las desigualdades no son fruto de la actividad económica, es más, esta podría ser un gran aliado para salir de esta situación. El problema principal está en la educación, no nos referimos a la universitaria, sino a la básica aquí es donde comienza nuestro camino por la vida, hablamos a partir de los cuatro a los seis años, en esta etapa es donde se aprende a conocer la vida y nuestro hábitat y se construyen los sueños que luego darán origen a profesionales y técnicos. La importancia del profesorado y del establecimiento es fundamental para lo que vendrá, no se puede improvisar.

De seguro hay más temas sociales que abordar, esto requerirá de representantes que conversen unos con otros: vetar a los que no piensan como uno es desconocer para qué fueron elegidos. Es imprescindible saber que no sobra ningún chileno, hay que hacerles espacios a todos y cargar con los rezagados.

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