Economía

Religión e internacionalización en Iberoamérica

Además de saber si en un país predomina una fe concreta, conviene conocer también las diferentes corrientes

Estas son fechas muy señaladas para el universo cristiano, de modo especial para católicos, luteranos, mormones y metodistas, quienes celebran el triunfo de la vida sobre la muerte con la resurrección de Cristo. Es su fiesta por antonomasia; hoy, los creyentes de alguna de estas confesiones os deseamos una muy feliz Pascua de Resurrección.

Conocer este dato no es algo menor para las empresas que desean internacionalizarse. Es algo más profundo que el mirar si es festivo o no y puede influir decisivamente en las negociaciones comerciales o en las inversiones que buscan materializarse. En varias circunstancias marcará los tiempos de su concreción, influyendo en los procedimientos y pasos a dar. En definitiva, el resultado puede verse ajustado por la firmeza de la creencia imperante en el país que interesa.

Tomen nota. El porcentaje global de cristianos apenas ha variado en los últimos cien años, solo ha cambiado su ubicación. En 1910 el 66,3% habitaba en Europa, el 27,1% en América, el 4,5% en Asia-Pacífico, el 1,4% en África subsahariana y el 0,7% en Oriente Medio y África del Norte. Hoy el mayor número se encuentra en América, con un 36,8%, y Europa representa el 25,9%.

Conocer el terreno

Iberoamérica es una región eminentemente cristiana en la que existe respeto por los diferentes cultos y por aquellas personas que consideran que esto no va con ellos. La ley persigue a cualquier agrupación que, apoyándose o no en principios religiosos de cualquier clase, atenten contra el orden y lo que se consideran buenas costumbres aceptadas por la sociedad. 

En el caso de los católicos, que equivalen a más del 50% de los cristianos repartidos por todo el globo, es preciso destacar que el actual papa Francisco es iberoamericano. Es más que una situación anecdótica para América Latina, pues el sumo pontífice es una persona que sin buscarlo ha sobresalido por su humildad en el ejercicio de su labor pastoral, y a su vez es un reconocimiento a esa mayoría que actualmente pertenece a esta parte del cosmos católico.

Los grandes números señalan que los cristianos -hablamos de unos 2.400 millones- representan casi un tercio de los creyentes que conviven en el planeta. De estos poco más de la mitad son católicos; el 37%, protestantes; el 12%, ortodoxos, y el resto se distribuye en otras confesiones. Un estudio divulgado hace pocos días calcula que dentro de 35 años más los cristianos serán algo más de 2.900 millones de personas. Al referirse a Latinoamérica, se indica que los cristianos seguirán siendo el grupo religioso más grande en las próximas décadas, experimentando incluso un crecimiento del 25% de 2010 a 2050.

El no ser creyente no supone desdeñar la influencia que tienen las distintas devociones en aquellos lugares elegidos por los emprendedores o empresarios para salir al exterior. Saber que la observancia aporta una razón de existir a quienes la practican precisa los paradigmas de la vida que se ven expresados en los intereses y conducta de la sociedad y las personas de las naciones a donde se va puede constituir un soporte importante para concluir una acuerdo mercantil. Además de distinguir si en el lugar seleccionado se cultiva mayoritariamente tal o cual fe, conviene estar al tanto de las diferentes corrientes que puedan coexistir al interior de ella. Como, también, allí donde una se distinga por sobre el resto casi con toda seguridad repercutirá en las leyes que se dicten y en las políticas de Gobierno. La gran mayoría de los pueblos iberoamericanos se consideran laicos y los menos son aconfesionales. 

Iberoamérica es parecida en algunas cosas y en otras hay diferencias que prevalecen; esto se debe tener claro si se desean evitar equivocaciones, de ahí que, si se desea mantener una presencia dinámica y fluida, conocer los valores que rigen en la comunidad a la que se desea acceder y la metodología establecida en la manera de afrontar y formalizar los negocios sería un deber el informarse con anterioridad.

En las naciones iberoamericanas, junto a los pueblos originarios se dan cita inmigrantes venidos de distintos lugares del planeta: son bienvenidos, respetados. La gran mayoría -por no decir todos- se han integrado allí donde se han establecido. Con el pasar de los años algunos grupos étnicos han crecido, contando con un fuerte ascendiente en la vida local. En su intimidad suelen mantener su religión, tradiciones, actividades de ocio, comidas, gustos..., lo que termina afectando a las prácticas de consumo, situación a considerar por exportadores o importadores.

Pretender ignorar apartados como religión, cultura, materias políticas, legales, idiomáticas del Estado que nos atrae, concentrándonos pura y exclusivamente en los consumidores y la competencia, puede dar al traste con los esfuerzos invertidos en salir a conquistar nuevos mercados, o simplemente comportar mayores gastos logísticos que los previstos inicialmente en una Iberoamérica cada vez más diversa.

Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo Consultores, S. L.

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