Economía

Presidente Piñera coloca a Chile como puerta de entrada para China en Latinoamérica

El presidente de Chile, Sebastián Piñera. Foto: Reuters/Archivo

El Presidente Sebastián Piñera mostró colocó en Pekín, durante su segundo día de visita oficial a China, la intención de que su país se convierta en "centro de negocios para las empresas" de la potencia asiática.

"Queremos transformar a Chile en un verdadero centro de negocios para las empresas chinas. Para que ustedes puedan, desde Chile, llegar también a toda América Latina", aseguró el mandatario durante un encuentro de innovación e inversión celebrado en Pekín en la mañana del jueves.

Tecnología

La inteligencia artificial o el comercio electrónico fueron dos de los asuntos abordados en la reunión, a la que asistieron tanto empresarios chilenos como chinos.

"Chile quiere enfrentar esa nueva revolución, aceptar todas las nuevas oportunidades y es por eso que estamos poniendo mucho énfasis en la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento", agregó Piñera.

Tras el encuentro, Piñera inauguró un acto de promoción de vinos de su tierra, desde donde salieron ocho millones de cajas en 2018 con destino a China, según información proporcionada por la Presidencia del país sudamericano.

Transportes

La agenda de Piñera en Pekín continuó con una visita a la sede de la empresa de transporte Didi, el equivalente chino a Uber, y que está previsto comience a operar en Chile este año, después de haberlo hecho ya en Brasil y México.

Un almuerzo con directivos de grandes empresas chinas fue la siguiente cita del mandatario chileno en la capital china.

En él, Piñera buscó incrementar el desarrollo de las exportaciones de servicios e incrementar y diversificar las inversiones de China en el país sudamericano.

Durante el viernes y el sábado, el jefe de Estado chileno participará en el II Foro de las Rutas de la Seda en Pekín, un macroproyecto internacional impulsado por China para la construcción de infraestructuras por todo el planeta que ha logrado la colaboración de más de 120 países en todo el mundo.

Sin embargo, la iniciativa también ha generado dudas, sospechas, y protestas por parte de organizaciones ecologistas y de defensa de los derechos humanos por su falta de transparencia y ausencia de estudios de impacto social y ambiental.

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