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Suez y Agbar, inversionistas de clase mundial con amplia presencia en Chile

Biofactoría de Suez en Chile. Imagen: eE.

La Empresa de Servicios Sanitarios de Los Lagos (Essal), que lleva 15 años gestionando la concesión de agua potable en Chile, podría dejar de hacerlo.

Su accionista mayoritario, Iberaguas, es propiedad de Aguas Andinas y en último término de la española Aguas de Barcelona, la cual a su vez pertenece en un 100% a la francesa Suez.

En efecto, autoridades de la Región de Los Lagos, localizada a 1.000 kilómetros al sur de Santiago, estarían sopesando la posibilidad de dejar caducar su licencia para producir y distribuir agua para consumo humano, recolectar y tratar las aguas servidas de los clientes que se encuentran dentro de su territorio operacional.

Probablemente en España no son muchos los conocedores del desgraciado suceso ocurrido el pasado 11 de julio a Essal, en su planta de Caipulli, que abastece del líquido elemento a la ciudad de Osorno: un derrame de 1.100 litros de petróleo obligó a cortar el suministro a más de 200.000 personas durante diez días.

Para quienes no han oído hablar de la región de Los Lagos, hay que decir que es de una riqueza paisajística inconmensurable y muy turística. En el área de funcionamiento de Essal se dan cita quehaceres agroindustriales, forestales, pesqueras y portuarias, además de una creciente actividad comercial, residencial y de servicios.

Essal ha presentado un plan de inversiones por 215 millones de dólares para reforzar la calidad del servicio

Como podrán imaginarse la ausencia de la prestación ha generado un incuestionable riesgo de salud para la población y la operatividad de compañías y comercios, ocasionando millonarias pérdidas. Desde el primer minuto que hubo conciencia del estropicio, Essal se abocó a mitigar el daño causado, corregir los desperfectos en la planta y por supuesto a responder ante sus clientes por el "error humano" detectado. En cualquier caso, este desgraciado accidente es un hecho aislado y no reiterado.

El 10 de julio del 2008 la sanitaria Aguas Andinas, principal empresa de la industria con operaciones en Chile, a través de una oferta pública de acciones (opa), asumió el control de Essal al comprar el 53,6% a Iberdrola Energía de Chile y accionistas minoritarios.

Aguas de Barcelona llegó a Chile en 1999, fue una de sus primeras inversiones fuera de España, quizás de las más significativas; hoy están en más de 70 países. Solo en los primeros seis años se llegaron a invertir cerca de 2.000 millones de dólares, cifra que ha continuado creciendo con los años. 

En 2012 pusieron a Santiago como la primera capital de América Latina con el 100% de las aguas servidas saneadas y aptas para el riego. Baste recordar que en el mundo hay 3.000 millones de personas que carecen de saneamiento en las aguas que ingieren, dando lugar a altas tasas de mortandad y enfermedades.

Al frente de esta gran labor sobresale la figura de Ángel Simón, primer gerente general de Aguas Andinas, luego presidente de Aguas de Barcelona y hoy gestor para Suez de las tareas en España, Latinoamérica y Norteamérica. Además, nos gusta recordar su tarea como presidente del Comité Bilateral Hispano-Chileno, de Sofofa -una federación gremial de empresas y gremios vinculados al sector industrial chileno- durante algunos años.

La asistencia de Suez

Suez tampoco se quedó atrás ante lo acontecido en Essal: enviaron a Los Lagos un equipo de trabajo que aportó una mirada externa y a más largo plazo para evaluar su operatividad y mejorarla hasta situarla en niveles de excelencia. Sus responsables señalaron que "en todas las operaciones que tenemos en Chile y en el mundo, nuestra principal dedicación es siempre la comunidad que abastecemos con agua y los servicios de tratamiento".

Detectaron oportunidades de adelanto en tres áreas: digitalización y sensórica; sistemas de garantía de suministro, y la seguridad pasiva de algunas instalaciones concretas. También valoran un plan de capacitación del personal en competencias técnicas, sobre todo en habilidades de gestión de emergencias. El objetivo es crear una cultura de riesgo industrial que, junto con los sistemas digitales, reduzcan la posibilidad de errores humanos.

Así, Essal ha presentado hace pocos días un plan que implica inversiones por 215 millones de dólares para reforzar la calidad del servicio, dando muestra que la viabilidad de la compañía está asegurada.

Si nos referimos al meollo de la nueva inversión prevista, esta apunta a las infraestructuras, obras de seguridad, tecnologías, renovación de redes y alcantarillado y tratamiento de aguas servidas, principalmente. Además, hay una partida dirigida a planes operativos, tales como aumento de la capacidad de producción adicional de agua potable mejorando el abastecimiento de la población por ejemplo en épocas de sequía; instalaciones de equipo de medición y control (macromedidores y sensores) para una gestión eficiente de la operación; y desodorización en plantas de tratamiento de aguas servidas, con el propósito de minimizar el riesgo de afectación por olores a la comunidad.

Tanto Suez como de Aguas de Barcelona son inversionistas de clase mundial, su trayectoria y buen hacer en Chile debe estar fuera de toda duda. Su inversión en los Lagos y Santiago son de las consideradas más difíciles por su alto impacto social y ambiental, y lo han sabido hacer. La equivocación cometida es la excepción.

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