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¿Cómo mejorar la productividad en la construcción en tiempos desafiantes?

El acero estructural no requiere cortes, perforaciones, ni soldaduras en sitio.

La crisis que vive Chile a propósito de la llegada del COVID-19 ha repercutido no sólo en el rubro sanitario, sino también en diversos sectores productivos, industriales y de construcción. La necesidad de automatización, comunicación a distancia y optimización de recursos y procesos ha sido transversal y autoimpuesta urgentemente en muchos mercados, de modo de seguir con la continuidad operativa en medio de este escenario.

En el mundo de la construcción, esa bajada apunta a la industrialización para conseguir eficiencia en tiempo y trabajo en terreno. En este escenario, la industria del acero presenta varias ventajas, como por ejemplo su fabricación fuera de faena, en plantas industriales desde donde las estructuras llegan listas para ser instaladas.

Mario André, gerente de proyectos de Arrigoni Metalúrgica, explica que el acero estructural "no requiere cortes, perforaciones, ni soldaduras en sitio, lo que se traduce en un importante ahorro de tiempo, mano de obra y, además, en un aumento de los estándares de calidad y seguridad en terreno". En contextos como éste "debemos pensar cómo podemos ser capaces de mejorar la productividad en la construcción y la industrialización precisamente se vislumbra como alternativa", afirma.

Asimismo, Chile debe aprovechar que cuenta actualmente con plantas productivas de vanguardia para este tipo de material de construcción, puesto que, como sistema constructivo lleva la delantera en términos de productividad. "Sus características se ven respaldadas por datos que aporta el trabajo en terreno, como el hecho de que para montar las estructuras de acero se requiere aproximadamente sólo un 15% del personal que se necesitaría para la obra gruesa de una construcción de hormigón tradicional; además, dentro de los países de la OCDE, el nuestro es el que tiene menor consumo de acero estructural", ejemplifica el ejecutivo. "Si bien, en la medida que los países se desarrollan y las demandas salariales son más altas, el acero se transforma en una alternativa altamente rentable, como también ocurre en tiempos desafiantes como los que se viven actualmente por consecuencia de esta pandemia a nivel global", agrega.

Finalmente, otro de los puntos altos que presenta el acero estructural frente a su competencia es el menor impacto sobre el entorno y el medio ambiente. "El hecho de construir con materiales más resistentes y de menor peso, también implica menor volumen de excavaciones, menos camiones, menor congestión, menos ruido y así, un sinnúmero de disminuciones beneficiosas para la productividad y el medioambiente, lo cual en zonas urbanas sin duda se agradece", cierra Mario André.

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