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La vertiginosa caída de la aerolínea Latam hasta la quiebra

Foto: Reuters/Archivo

En poco menos de tres meses la aerolínea Latam ha pasado de celebrar los buenos resultados operativos y financieros logrados en 2019 a declararse en bancarrota debido al impacto de la crisis del coronavirus.

La incertidumbre económica mundial por la propagación de la covid -1 9 y las restricciones de viaje impuestas por varios gobiernos latinoamericanos para frenar el avance de la pandemia, con la consecuente caída de la demanda, han ido ahogando a la aerolínea, nacida de la fusión entre la chilena Lan y la brasileña Tam en 2012.

La empresa se ha acogido al capítulo 11 de la ley de bancarrota de Estados Unidos, lo que da a entender que es viable y supone que puede seguir operando mientras lleva a cabo un proceso de reorganización y reestructuración de su deuda, así como que los acreedores no pueden demandarla.

Dilema

Considerada como una compañía "estratégica" por el Gobierno de Chile, el anuncio de bancarrota pone al Ejecutivo de Sebastián Piñera ante el dilema de si salir o no en su apoyo en medio de una crisis social en la que millones de familias chilenas piden ayuda para alimentarse tras perder sus empleos por el coronavirus.

Desde que el pasado 3 de marzo se confirmara el primer caso de coronavirus en Chile hasta que hoy Latam se declarase en bancarrota, estos han sido los puntos claves de la vertiginosa caída en barrena de la aerolínea más importante de América Latina:

El buen 2019

El 4 de marzo, solo un día después de que se anunciara el primer caso de coronavirus en Chile, Latam informó de que en 2019 registró un beneficio neto de 190,4 millones de dólares, lo que suponía un aumento del 4,7% con respecto a los 182 millones de dólares obtenidos en 2018.

La compañía celebraba entonces un margen operativo del 7,1% y el haber transportado en 2019 a 74 millones de pasajeros, la cifra más alta desde que su creación.

El grupo, que cotiza en la bolsas de Santiago de Chile y de Nueva York, empleaba entonces a más 42.000 personas, operaba cerca de 1.400 vuelos diarios a 145 destinos en 26 países y contaba con una flota de 332 aviones.

El inicio de la caída

El 9 de marzo, cuando en América Latina sólo había alrededor de 100 casos de covid -19, Latam ofreció a sus clientes flexibilidad para el cambio de fecha y destino en vuelos internacionales, dadas las limitaciones impuestas por gobiernos de todo el mundo para frenar la propagación del coronavirus.

Ante la intensificación de estas restricciones y el avance de la pandemia, el 12 de marzo Latam anunció una reducción de sus vuelos internacionales en un 30%, que cuatro días después aumentó hasta el 70% y que para el 2 de abril ya era del 95%, manteniendo solo 39 rutas domésticas en Brasil y 13 en Chile, además de cuatro rutas internacionales, situación que decidió prorrogar durante mayo.

Pero entre los días 13 y 30 de abril, la compañía dio un paso más y dejó de operar todos sus vuelos internacionales.

El desplome bursátil

El 16 de marzo, el mismo día que anunció que reducía sus operaciones un 70%, las acciones de Latam cayeron un 26,47% en la Bolsa de Santiago de Chile, y fue la empresa más perjudicaba de un día aciago en el parqué chileno, que vivió su peor jornada en 30 años.

Dos días después, los papeles de la aerolínea se desplomaron aún más, un 44,01%, y ayer, martes, cerraron con una baja de 35,5% tras llegar a caer incluso un 51% durante la sesión.

Además, los American Deposit Receipt (ADRs) de la compañía cayeron un 34,88% y los bonos emitidos en dólares de la empresa sufrieron una rebaja en su calificación de riesgo por parte de Fitch (de "B-" a "CC"), Moody's (de "Ba3" a "B1") y S&P (de "CCC+" a "CCC-").

Subsistencia

Con sólo un 5% de las operaciones en activo, el 15 de mayo el CEO de Latam, Roberto Alvo, anunció el despido de 1.400 trabajadores pertenecientes a las filiales de Chile, Colombia, Ecuador y Perú como medida "inevitable" para asegurar la continuidad de la empresa.

Pese a todos los esfuerzos que hemos hecho por cuidar los empleos, nos vemos obligados a tomar esta difícil decisión. Los impactos del COVID-19 son profundos y resulta inevitable reducir el tamaño del Grupo Latam para proteger su sostenibilidad en el mediano plazo", dijo Alvo.

En el túnel

El hasta ahora último paso para tratar de salvar la compañía llegó este martes con el anuncio de un proceso voluntario de reorganización y reestructuración de su deuda bajo la protección del capítulo 11 de la ley de bancarrota de Estados Unidos.

Latam informó de que continuará operando, que tiene 1.300 millones de dólares en caja para hacer frente a la situación y que cuenta con el apoyo financiero de sus principales controladores, las familias Cueto y Amaro y Qatar Airways, que prevén inyectarle 900 millones de dólares.

La compañía estaría también en conversaciones con los gobiernos de Chile, Brasil, Colombia y Perú para poder obtener por parte de ellos financiamiento adicional.

En el caso del Gobierno chileno, si bien en un principio negó la posibilidad de ayudar a la línea aérea, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, dejó abierta la opción de financiamiento estatal, por considerar que se trata de "una empresa estratégica para Chile" porque genera 10.000 empleos directos y 200.000 indirectos".

En virtud del mencionado capítulo 11, que impide que se repartan dividendos a los accionistas mientras una empresa se encuentra abocada a renegociar sus pasivos, Latam informó de que no repartirá los correspondientes al ejercicio 2019, cuyo pago estaba previsto para el 28 de mayo.

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