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La importancia de la flexibilidad y de la resiliencia en el crecimiento personal y profesional

Foto: Archivo

Cuando hablamos de flexibilidad, nos referimos a cómo nos adaptamos a los cambios y qué tan abiertos estamos a ellos en nuestras vidas. Por ello, cabe preguntarse si somos de los que abrazamos las transformaciones y nos disponemos a adaptarnos o, por el contrario, de aquellos que le damos vuelta una y otra vez y nos aferramos a nuestra zona de confort.

En este contexto, el ser humano es por naturaleza adverso al cambio. Generalmente, busca la comodidad en todos los ámbitos, desde su entorno personal y desarrollo laboral hasta sus rutinas. Sin embargo, el hombre se ha forjado en un gran camino de cambios a lo largo de la historia.

Para Karina Pérez, directora de Robert Half Chile, los cambios en nuestros antepasados eran más lentos o se daban en plazos más amplios, y así lograron tener tiempo de pensarlos, probarlos y adaptarse con mayores grados de certeza.

"A diferencia de décadas atrás, hoy en día los plazos se aceleraron y el mundo en el que vivimos requiere que estemos dispuestos a adaptarnos e, incluso, anticiparnos a los cambios. De hecho, la adaptabilidad/flexibilidad es una habilidad muy requerida actualmente en el mundo del trabajo, y seguirá siéndolo por mucho tiempo", afirma la ejecutiva.

En esta línea, a modo de autoevaluación y dependiendo del ámbito de desempeño particular, podemos hacernos las siguientes preguntas para definir cuán flexibles somos: ¿qué tan capaces fuimos de poder movernos a un modelo de trabajo remoto?, ¿qué tan cómodos nos sentimos en un ambiente incierto en los negocios?, ¿qué tan fácil o difícil fue aprender a usar nuevas herramientas tecnológicas?, ¿cómo nos adaptamos al distanciamiento social?, ¿cómo lidiamos en nuestro día a día con lo personal y lo profesional?

La realidad indica que es difícil cambiar, pues implica desprenderse de algo que somos, que nos define, que forma parte de nosotros y de nuestro hacer. Asumir el cambio implica dejar ir y aceptar que cuando por fin estamos cómodos, se tiene que partir a hacer algo diferente.

"Significa aprender nuevamente, renovarnos en forma continua y no tener miedo, o al menos gestionarlo adecuadamente. El miedo nos alerta y a veces nos paraliza ante la ausencia de certezas sobre cómo resultarán los cambios. Sin embargo, y pese a esas barreras propias de nuestra humanidad, necesitamos tener los brazos abiertos para recibir lo nuevo y empoderarnos con eso", señala Pérez.

El otro lado del cambio y la flexibilidad ante lo nuevo es justamente la resiliencia, la cual invita a reinventarse o a transformar nuestro quehacer, requiriendo el trabajar la capacidad para enfrentar situaciones adversas, con una mirada positiva. Justamente en estos tiempos, que han sido difíciles para todos y donde hemos tenido que poner a prueba nuestra adaptabilidad, representan una oportunidad para pensar en nuestra resiliencia.

En Robert Half, entregan las características que tienen las personas resilientes:

- Ven las dificultades como una oportunidad para aprender.

- Saben bien cuáles son sus fortalezas y áreas de desarrollo, por lo tanto tienen la capacidad de aprovechar sus mejores habilidades para salir adelante.

- Mantienen la calma en situaciones de mucha presión y/o estrés.

- Tienen conciencia del presente y son optimistas respecto al futuro y la posibilidad de revertir las circunstancias negativas del ahora.

- Ahora bien, puede ser que en el momento en el que se está, quizás uno no se siente tan resiliente o tan flexible. Sin embargo, son habilidades que se pueden desarrollar y fortalecer. Se pueden trabajar una vez que se tiene conciencia de que son necesarias y de que se requiere mejorarlas.

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