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La inversión extranjera, indispensable para crecer y crear empleo en Chile

  • La IED llegada a Chile superó los 6.600 millones de dólares entre enero y mayo
Imagen: Dreamstime.
Madrid

Ya tenemos las primeras cifras de la inversión extranjera directa (IED) llegada a Chile entre enero y mayo de 2021. El monto está muy por encima de los últimos cinco meses de 2020, lo que genera tranquilidad de cara al futuro, aunque fue un poco menor al consignado en el mismo periodo del pasado ejercicio.

Según el Boletín Estadístico del Banco Central de Chile la IED alcanzó los 6.633 millones de dólares en los cinco primeros meses del año, 468 millones menos que en entre enero y mayo de 2020: 7.101 millones.

Pero, si atendemos a las especiales circunstancias vividas a consecuencia de la Covid-19 en el segundo semestre de 2020 -confinamientos, movilidad restringida, puestos fronterizos cerrados, etc.-, hubo desinversiones por 1.990 millones, por lo cual la cantidad actual suena a música celestial. Esto nos conduce a afirmar que ha habido un retorno muy destacado de la IED a Chile y nos devuelve la esperanza de que se avecinan épocas mejores.

Las mayores entradas tuvieron lugar en marzo (1.842) y abril (3.545). Como operaciones destacadas figuran la venta de la filial de transmisión de Colbún por 1.295 millones de dólares a Alfa Desarrollo SpA, controlada por el fondo de pensiones holandés APG (80%) y la española Celeo Redes (20%) -España es, de hecho, el principal inversor de la Unión Europea en Chile-. Los compradores operarán 899 kilómetros de líneas de transmisión y 27 subestaciones eléctricas, divididas en 37% activos "nacionales", 8% "zonales" y 55% "dedicados" en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Otra transacción destacada ha sido la compra de la habilitadora digital chilena Acepta por la estadounidense Sovos, que la considera su mayor operación fuera de su país. Así lo explican fuentes de la americana: "Acepta ha sido, durante mucho tiempo, uno de los proveedores líderes en América Latina de soluciones de facturación electrónica, boletas electrónicas, documentos electrónicos y certificados digitales. Con Acepta, Sovos amplía su oferta para el cumplimiento de los controles transaccionales continuos (CTC) y expande su cartera con soluciones de documentos electrónicos, incluido el flujo de trabajo de gestión con funciones de firma electrónica".

Chile lideró en 2020 la emisión de IED en Latinoamérica, por delante de México o Brasil, las economías más grandes de la región

Añaden en la compañía que "con esta adquisición, Sovos agrega miles de empresas de todos los tamaños a nuestra base de clientes, al tiempo que fortalece nuestra presencia en las áreas de telecomunicaciones, servicios financieros, retail y otras industrias. También aporta nuevas capacidades a nuestros productos, que nos permiten avanzar en nuestra misión de resolver los impuestos definitivamente y por el bien común a nivel mundial, para todos nuestros clientes, ya sea que hagan negocios en más de 60 países o en uno".

La firma adquirida "durante más de 20 años, Acepta ha estado conectando a Chile a través de procesos digitales. La empresa se convirtió en pionera y líder en la implementación de firmas digitales, facturación electrónica y más".

Uno de los acápites destacados de la IED del período comentado es la reinversión de beneficios de las propias compañías extranjeras, habitualmente para ampliación de sus actividades. Esto se ha detectado en el sector minero: el rally alcista observado en algunos minerales, particularmente el cobre, ha llevado a alguna de estas sociedades a invertir en aumentar sus extracciones.

Chile no es solo receptor de inversiones, también es emisor. Desde hace al menos 10 años, es un hecho la presencia de entidades chilenas esparcidas mayoritariamente por toda América, aunque Europa, Asia y Oceanía comienzan a aparecer poco a poco en el radar nacional. En 2020 lideró la emisión de IED en Latinoamérica, por delante de México o Brasil, las economías más grandes de la región.

"Sin ningún género de dudas, Chile y el resto de la comunidad iberoamericana necesitará atraer inversión extranjera para poder hacer frente a los gastos originados por la pandemia"

Así, según un informe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), las corporaciones locales invirtieron 11.600 millones de dólares, seguidas por las de México, con 6.500 millones y Colombia (2.000 millones). Más atrás figuran Argentina y Perú.

Chile fue el único país que incrementó las salidas de IED, nada menos que en un 24,8% con relación a 2019. México retrocedió un 40,6%; Colombia, un 38,9%; Argentina, un 19,8%, y Perú, un 46,5%. En números globales las multilatinas desinvirtieron 3.500 millones de dólares, como resultado de la caída de la actividad económica y la formación de capital fijo, apunta el reporte de la Unctad. Agregan que "el colapso se debió principalmente a salidas en gran medida negativas de empresas brasileñas (-26.000 millones de dólares), que continuaron recaudando fondos a través de sus filiales en el extranjero" advierte el estudio.

A su vez, el aumento de las emisiones de inversión chilena se explica por una ampliación en los préstamos intracompañía otorgados a empresas filiales por 2.300 millones de dólares, el volumen más alto desde 2015, algo comprensible teniendo en cuenta la paralización de las economías allí donde estuvieran.

En general, Chile, Colombia y México generaron casi todas las inversiones en el exterior de América Latina. Las empresas multinacionales de América Latina también anunciaron menos proyectos greenfield en 2020, con un valor agregado que bajó 57% a 7.900 millones, debido a la reducción de personal de todos los principales inversores externos: México (-71%), Colombia (-65%). ciento), Brasil (-39 por ciento) y Chile (-37 por ciento).

Los devengos habidos en Chile de IED son una señal positiva. El dinamismo económico a nivel global está de vuelta, ahora hay que ir creando las condiciones para que fluya, ya sea que ingrese o salga allí donde existan oportunidades. Sin ningún género de dudas, Chile y el resto de la comunidad iberoamericana necesitará atraer inversión extranjera para poder hacer frente a los gastos originados por la pandemia y los planes de desarrollo impulsados por el sector público o privado, manteniendo el crecimiento y recuperando el empleo perdido.

Y, como es sabido, la IED se queda allí donde existen reglas claras, estabilidad institucional y seguridad jurídica.

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