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Gobierno denuncia prácticas corruptas en la industria farmacéutica

El ministro de Salud, Jaime Mañalich

El ministro de Salud de Chile, Jaime Mañalich, aseguró la existencia de prácticas corruptas en la industria de las farmacias y puso énfasis en la necesidad de que el Congreso apruebe rápidamente la Ley Nacional de Fármacos para poner fin a esta situación. "Es una industria muy cerrada y oscura con ocultamiento de precios e integración vertical", dijo.

EL proyecto legislativo, que actualmente se debate en el Senado, frenaría la colusión de farmacias y laboratorios, eliminaría los incentivos para la venta de medicamentos de marca en detrimento de los genéricos y castigaría la publicidad engañosa, explicó el ministro de Salud en un encuentro con corresponsales extranjeros.

Además, permitiría la entrega de las dosis exactas prescritas por los médicos, la existencia de farmacias móviles (en 50 municipios de Chile no hay un solo establecimiento) y la venta en tiendas de genéricos que no requieren receta, además de regular por ley el funcionamiento de la Agencia Nacional del Medicamento.

La industria farmacéutica chilena, que factura anualmente US$2.100 millones "es muy cerrada y oscura", con ocultamiento de precios y casos de integración vertical entre laboratorios y farmacias", denunció.

Mañalich denunció días atrás en la Cámara de Diputados que algunos parlamentarios estaban sirviendo a los intereses del "lobby" farmacéutico y obstaculizando la aprobación de la Ley Nacional de Medicamentos.

Sus palabras provocaron el malestar de los legisladores, que paralizaron la tramitación de todos los proyectos relacionados con el Ministerio de Salud, y obligaron a Mañalich a ofrecer disculpas públicamente.

Pero el ministro, que describe a la industria farmacéutica como un dragón que persigue a un enanito, no se arredra.

Este jueves volvió a insistir en que la Ley Nacional de Medicamentos se está tramitando sin que los "lobbys" que intentan presionar a los parlamentarios hayan dado la cara, algo que sí ocurrió durante la discusión de la nueva Ley del Tabaco.

Mañalich también denunció que los empleados de las farmacias son obligados a ofrecer a los clientes medicamentos de marca mucho más caros que los genéricos, porque de ello depende su salario e incluso su puesto de trabajo.

"En Chile, la atención de la salud es mayoritariamente pública. De ahí el interés de la industria farmacéutica en penetrar el sistema", aseveró el ministro, quien denunció otras prácticas corruptas.

Los médicos de consultorios públicos le dicen a los enfermos que el fármaco que se le administra gratuitamente es de mala calidad y a continuación le recomiendan adquirir uno de marca en una farmacia en la que le harán un descuento "diciendo que van de su parte".

El Ministerio de Salud ha puesto estos casos en conocimiento de la Fiscalía Nacional Económica, ante la cual también ha denunciado la colusión entre las cadenas farmacéuticas y los laboratorios.

Otra circunstancia que agrava la situación es el hecho de que "la formación continua de los médicos está en manos de la industria farmacéutica", que gasta buena parte de sus utilidades en marketing, viajes y regalos.

Por estos motivos, Mañalich elogió que centenares de enfermos crónicos marcharan hace poco por las calles de Santiago para exigir que las medicinas que necesitan estén al alcance de su bolsillo.

El ministro de Salud vio en este descontento una oportunidad para que la sociedad presione a favor de la aprobación en el Parlamento de la Ley Nacional de Medicamentos.

Según Mañalich, "el sistema de salud de Chile es uno de los mejores del planeta" y en contra de quienes opinan que la atención sanitaria en este país está en manos de las Instituciones de Salud Previsional, asegura que la atención privada apenas cubre el 15 % ciento de la población.

"El Estado controla la red de salud", el 80 % de la población es atendida por el Fondo Nacional de Salud (Fonasa), el organismo público que otorga cobertura sanitaria tanto a los trabajadores, que cotizan el 7 % de sus ingresos mensuales, como a las personas que carecen de recursos propios.

Destacó los logros en materia sanitaria del gobierno de Sebastián Piñera, que ha invertido US$1.200 millones, frente a los US$240 millones del periodo 2000-2009.

Pero "Chile es un país hipermedicalizado", advirtió el ministro, quien reconoció que en materia de prescripción de fármacos, "la práctica médica es osada e imprudente".

Pero además de consumir muchos fármacos, los chilenos tienen que soportar precios caros, ya que los remedios cuestan entre dos y cuatro veces lo que valen en los otros países de la región. "De cada 100 pesos del presupuesto en salud de una familia, 65 se destinan a comprar medicinas. Esto supone la ruina para muchos", reconoció el ministro.

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