Empresas

España y Chile necesitan industrias para el siglo XXI

La contribución de la industria al PIB es relativamente baja en ambos países

España alcanzó un 0,3% de crecimiento en el cuarto trimestre de 2013, tras el 0,1% logrado en los tres meses anteriores, sobre todo gracias al impulso del consumo privado, que creció un 0,4% y a la formación bruta de capital fijo, que mejoró un 1,1%.

Estas son buenas noticias para Chile no solo por el enorme aprecio que los chilenos sienten por España, sino, además, por la presencia de un número cada vez más importante de empresas españolas que mes a mes se establecen en el país, generan puestos de trabajo se enraízan en la actividad económica local y la fortalecen y animan a emprender e innovar, que es lo que más necesita Chile en este momento en su proyecto de alcanzar el desarrollo.

Chile, al igual que España, ha apostado firmemente por la internacionalización. Prueba de ello es la numerosa presencia de compañías españolas en América Latina y Europa, y chilenas esparcidas por todo el continente americano; en menor cantidad todavía en Europa y aún incipiente en Asia, Oceanía y África -pero con la idea firme de incrementarla a medida que las ocasiones vayan surgiendo-. Lo anterior obliga a replantearse el futuro de nuestras industrias, atendiendo al nuevo escenario en el que nos movemos, esto es: aumento de la renta per cápita, inserción internacional, nuevas tecnologías que dan origen a nuevos desarrollos, mercados más extensos. Todo ello obligará a afrontar políticas de más largo plazo para la puesta en práctica de los planes que se adopten.

La importancia de innovar

En Chile a comienzos del siglo pasado la industria era responsable del 7% de nuestro producto interno bruto (PIB). En el inicio de los 70 alcanzó el 17%, para bajar a un 10% en el que nos situaríamos hoy. En cuanto a Europa, su objetivo sería alcanzar el 20% del PIB europeo en 2020 desde el 16% en el que se encuentra desde 2012 debido a la crisis.

Los chilenos adquirieron conciencia de que innovar era vital para afrontar lo que se les venía encima en los primeros años de los noventa, de aquella época data la creación del Fondo de Desarrollo e Innovación, que en 2005/2006 se fusiona con el Fondo de Desarrollo y Transferencia Tecnológica, dando origen a Innova Chile. Se le reconoce a la innovación su condición de pilar, no el único, para que nazcan nuevas industrias o se potencien las ya existentes, diversificando y mejorando procesos que les permitan ganar productividad. España como Chile, cada uno en sus respectivos niveles, necesitan invertir más y mejor en I+D+i, España lo hace en torno al 1,3% a 1,4% de su PIB, cuando la media de la Unión Europea está en el 1,9%. Chile está más retrasado (un 0,7%), y en las clasificaciones globales figura bastante atrás. 

Está claro que, si las industrias de los dos países aspiran a atender su demanda interna y salir a conquistar nuevas plazas, deben prepararse para proporcionarles bienes o servicios de calidad. Por ello es indispensable que cuenten con capital humano acorde con los desafíos: hablamos de mano de obra altamente cualificada y, cómo no, de investigadores. Igualmente, Chile necesita con urgencia resolver los problemas derivados de su actual malla energética; tal como está hoy es un obstáculo al desarrollo de nuevas industrias y mantener la ya en marcha, se requiere disponer de nuevas fuentes de energía a precios competitivos. España y Europa, deben estudiar en esta materia modos de equilibrar el empleo de energías renovables, nucleares y combustibles fósiles 

Asimismo, se debe, de una parte, evitar la penalización a la inversión destinada a crear nuevas industrias, y de otra, facilitar la financiación de aquellos proyectos innovadores. En Estados Unidos, se han desarrollados fórmulas que ya han llegado a España y Chile, léanse, incubadoras y semilleros de empresas, fondos de coinversión, padrinos empresariales (business angels), financiación colectiva y otros, que deben ser estimuladas ya que en ello nos va mucho a todos.

Chile para alcanzar la condición de desarrollado y España para fortalecer su condición de país avanzado, necesitan de industrias para el siglo XXI, esto es asentadas en el conocimiento y sobre todo que comprendan como se genera ya que en esto radicara la supervivencia en el tiempo. Quién entienda este mensaje, sabe que en ambas naciones, Chile y España, una en el hemisferio sur y la otra en el norte, se abren oportunidades para invertir con la posibilidad de conseguir importantes retornos.

Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo consultores, S. L.

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