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Llegó la hora del arbitraje

¿En qué casos es aconsejable acudir a un arbitraje?

En una economía global como la actual en donde las inversiones cruzan fronteras con facilidad, se firman contratos multimillonarios para la construcción de nuevas infraestructuras y edificios públicos y el comercio transfronterizo es la base del consumo mundial, se hace necesario contar con sistemas de resolución de conflictos que ofrezcan garantías de independencia, seguridad jurídica y sean rápidos y eficaces.

Latinoamérica es destinaria de muchas de esas inversiones internacionales, y participa en el comercio internacional de una manera activa, por lo que se hace necesario hacer una reflexión sobre si el sistema de resolución de conflictos elegido en cada relación jurídica es el adecuado.

El aspecto que se olvida

Quizá cuando se negocia o redacta un contrato la cláusula de jurisdicción es a la que menos importancia se le concede, lo cual es lógico porque en el momento de la negociación y firma del contrato ninguna de las partes piensa que la relación pueda acabar en conflicto, y lo verdaderamente importante son las contraprestaciones que van a intercambiar las partes.

Pero dado el importante número de transacciones, inversiones y relaciones comerciales que acaban en conflicto, es conveniente prestar más atención a esa parte final de todos los contratos que es en donde se regula la forma de dirimir las discrepancias.

Cuándo habrá que optar por la jurisdicción, cuándo por el arbitraje, dependerá del tipo de transacción, contrato o inversión ante el que nos encontremos.

En general, y sin perjuicio de contar con el asesoramiento de profesionales que estudien cada caso, en el supuesto de que se trate de relaciones en las que intervengan entidades, ya sean públicas como privadas, de distintos países, será más aconsejable acudir al arbitraje que a la Jurisdicción de uno de los Estados.

También es aconsejable acudir al arbitraje cuando se trate de contratos de gran dificultad técnica en la ejecución, y que exijan una mayor y más especializada atención en la resolución del conflicto. Una vez que se opta por el arbitraje, será necesario tomar una serie de decisiones con relación a la forma en que se desarrollará éste.

Los detalles del arbitraje

Por ejemplo, las partes pueden acordar que el arbitraje sea administrado por una organización arbitral, que será quien designe al árbitro o árbitros, y establecerá las normas procesales básicas que habrán de seguirse durante el procedimiento.

Otra decisión importante es si serán uno o tres los árbitros que decidan el litigio. Si es uno éste será designado de común acuerdo por las partes o por un tercero independiente. Si son tres, uno es designado por cada una de las partes y el tercero en la forma anteriormente referida.

Hay cuestiones como son el lugar en donde tendrá lugar el procedimiento o el lenguaje en el que se tramitará el mismo, que aparentemente son menos importantes, pero que también precisan de un análisis antes de decidirse, sobre todo porque de ambas decisiones puede derivarse un cuantioso ahorro económico.

Lo ideal es que nunca llegara a ser necesario acudir a un medio de resolución de conflictos, pero la realidad es que la conflictividad y el número de asuntos que acaban ante los tribunales o en una corte de arbitraje aumentan todos los años, por lo que prever estas situaciones y contar con un asesoramiento adecuado, no sólo cuando surja el conflicto sin desde el inicio cuando se redacta la correspondiente cláusula en los contratos, se hace imprescindible.

Jesús Carrasco.
Socio del Departamento de International Dispute Resolution.
Squire Patton Boggs.

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