Empresas

Chile logra en 2015 su cuarta mejor cifra de IED de la década

La inversión extranjera en Chile per cápita es la más alta de Latinoamérica. | Getty

Chile alcanzó en 2015 su cuarta mejor cifra de inversión extranjera directa (IED) de los 10 últimos años: 20.457 millones de dólares, según el banco central del país. Chile se mantiene así como uno de los polos de atracción de inversiones más firmes de Latinoamérica, a pesar del difícil panorama económico y financiero vivido el año pasado.

En 2014 recibió 22.002 millones de dólares, en torno a un 8% más que en 2015; este descenso en el último recuento se ajusta a las proyecciones para América Latina de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, (Unctad) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que auguraban entre caídas de entre un 11% y un 21%, como consecuencia del desplome de los precios de las materias primas y la recuperación de otros mercados.

Recordemos que la IED responde a decisiones de las empresas de internacionalizar su producción de bienes o servicios, para aprovechar las ventajas de localización que les ofrece una nación determinada. Se suele asociar a los inversores venidos de fuera con grandes corporaciones; la realidad es que el número de pequeñas y medianas compañías que deciden sacar partido de su saber hacer son cada día más, allí donde llegan suelen situarse mejor que otros competidores locales o extranjeros.

Entre los beneficios que emanan están su contribución al desarrollo y el crecimiento allí donde se establecen, aumentando la disponibilidad de tecnología adecuada para ser más productivos en los procesos de elaboración, adaptándola al entorno nacional. Además, su introducción hace necesario formar y capacitar al recurso humano disponible, mejorando considerablemente su desempeño en favor de la empresa que los contrata. Indirectamente, la presencia de IED actúa como incentivo sobre las firmas locales, pues las empuja a optimizar su manera de producir aumentando la eficiencia, elevando la calidad y agregando valor al resultado final. Igualmente, aquellas que invierten y que son exportadoras favorecen la apertura de nuevos mercados para los demás agentes de la industria en la que se insertan.

Asimismo, la financiación internacional que reciben los inversores que llegan desde el exterior impulsa la eliminación de restricciones crediticias allí donde se les acoge. Igual de importante es que éstas son consideradas de largo plazo -no se van de un día para otro-, forjando empleos estables. En efecto, en los últimos cinco años Chile, país emergente de ingresos altos que desde hace muchos años tiene como meta convertirse en desarrollado, ha entendido muy bien los efectos beneficiosos de la IED para la economía del país y sus habitantes: ha recibido 113.489 millones de dólares del exterior, que, medida en términos per cápita, es de lejos la más alta de toda Latinoamérica.

La presencia española

La empresa española ha sido una de las que más han invertido en Chile. De los casi 150.000 millones de dólares ingresados en toda América Latina, unos 35.000 millones (casi un 25%) se ha dirigido a tierra chilena. Parte importante del adelanto logrado proviene de la visión y el compromiso de cientos de compañías hispanas. Nos alegramos del repunte exhibido por la IED que se ha dirigido a España. Ésta se elevó un 11% en 2015, hasta los 24.755 millones de dólares, conforme a cifras entregadas por la Secretaría de Comercio. Este valor subiría hasta los 25.861 millones si se considera a las entidades de tenencias de valores extranjeros (ETVE). Madrid concentra el 46,5% del total, seguida de Cataluña (22%), País Vasco (3,7%), Andalucía (2,6%) y Murcia (2,4%).

Chile es un país abierto al mundo, globalizado, que invita a los inversionistas extranjeros a que vengan a establecerse. Autoridades con diferentes sensibilidades políticas comparten este objetivo. Sin crecimiento es imposible atender todas las demandas que se producen, de ahí que sean una buena noticia los 20.457 millones que ingresaron en el pasado ejercicio. El extranjero observa con mucho interés los avances, es consciente de las transformaciones que se deben afrontar, que no se ven como signos negativos, sino como parte de lo que se debe hacer para alcanzar la condición de desarrollado. Para el que invierte son oportunidades, y los que las promueven deben tener cuidado en no afectar el crecimiento, la solidez de las instituciones y de la economía, que es uno de los activos que más distinguen a los chilenos en el exterior.

Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo Consultores, S. L.

comentariosicon-menu0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
arrow-comments