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El futuro de la inversión pasa por América Latina

Los países en desarrollo aumentarán su población joven en 1.400 millones hasta 2030

No hay duda de que con los acuerdos alcanzados entre India y EEUU sobre subsidios alimentarios y barreras aduaneras, y entre China y EEUU para reducir los aranceles a los productos tecnológicos son un impulso y un aliciente para que el comercio internacional continúe expandiéndose incluso más allá de los intercambios, y fomente la inversión extranjera directa para asegurar una presencia más estable en las regiones de interés.

Los expertos anuncian que para 2030 el mundo en desarrollo será el destino de más de la mitad de los 158 billones de dólares correspondientes al capital mundial acumulado. En el informe Global Development Horizons (GDH), del Banco Mundial, se señalaba que Asia oriental y América Latina son las regiones que acapararán una gran porción de esa suma. Afirman que la presencia de los países en desarrollo en las inversiones mundiales se triplicará, pasando de una quinta parte en 2002 a tres quintas partes, teniendo gran influencia en ello el aumento de la población mundial, que se estima para esa fecha en 8.500 millones.

Los cambios que vienen

Quizás lo más reseñable de estas transformaciones lo encontramos cuando se sostiene que el crecimiento de estas zonas vendrá apoyado por la recuperación de la productividad -asunto que esperamos con ansia-; la integración en los mercados mundiales, algo absolutamente visible y palpable por las empresas; políticas macroeconómicas sólidas, situación que es constatable cada vez en más economías, y, sobre todo, mejoras en educación y salud. Todo ello generará grandes oportunidades a quienes quieran invertir, desplazando el peso de la economía en el globo a los países considerados en vías de desarrollo.

La idea de compartir estos datos, más que buscar la erudición, es invitarlos a anticiparse a los cambios que vienen, que están a la vuelta de la esquina. Tampoco se trata de salir corriendo a invertir en tal o cual lugar; simplemente, sugerirles que incorporen de manera definitiva en sus agendas los procesos de internacionalización. De seguir posponiéndolos, en cualquier momento los sorprenderán con el pie cambiado.

Hace pocos días conocíamos que la nave europea Rosetta entró en la órbita del cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko, consiguiendo bajar al mismo un robot de 100 kilos conocido como Philae, que se ha quedado en su superficie. Y tomen nota, la hazaña tuvo lugar a ¡500 millones de kilómetros de la Tierra! El acudir a lugares tan lejanos como el de este asteroide, o cruzar el Atlántico para vender o materializar inversiones, está en la esencia de la identidad del ser humano, alcanzar presencia en otros lugares alejados es tenido como un éxito en nuestra especie. Además, esta aventura en un lugar tan distante del universo, o la firma de los pactos como aquel con el que abríamos este artículo, no hace sino confirmar que aquí en nuestro planeta vamos a pasos agigantados a lo que ya hace años se denomina una "aldea global". De ahí que el desplazarnos con todas las precauciones y seguridades necesarias a grandes distancias de donde nos encontramos está inserto en nuestra propia naturaleza. 

Demografía favorable

Otro aspecto analizado en el GDH es el aumento de la población joven en los territorios en vías de desarrollo: añadirían 1.400 millones a sus habitantes entre ahora y 2030, lo cual unido a los recursos ahorrados les permitiría asumir inversiones en infraestructuras, servicios, educación y salud.

Centrándonos en América Latina y el Caribe, ya se observan cambios a mejor en una gran mayoría de naciones en los que la presencia de inversionistas extranjeros es notoria y donde aún quedan grandes desafíos que acometer, también en los tenidos por más avanzados. Las opciones sectoriales son amplias y variadas -no se excluye a nadie-; lo interesante es esforzarse por encontrar el espacio más adecuado a cada uno para expandirse, y que irá en consonancia con lo asequible que sea la oferta para los habitantes de los lugares que se consideren más apropiados y cercanos para la inversión.

Lo que no hay que olvidar es que los acercamientos entre unos y otros ya están en marcha y no hay vuelta atrás. Las fronteras han comenzado a caer, por más que algunos se empeñen en mantenerlas, y nuevamente son los empresarios y emprendedores los que están asumiendo el reto con el apoyo de las nuevas tecnología, el transporte y bajo el brazo llevan bienes y servicios innovadores que les sirven de llave para abrir mercados hasta ahora fuera de su alcance.

Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo Consultores, S. L.

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