Mercados

Guerra Comercial y la volatilidad de los mercados

Roberto Contreras, UTEM.

Estamos observando un escenario cada vez más complejo y de difícil predicción en torno a la guerra comercial. Un Donald Trump que piensa que las relaciones internacionales y políticas se manejan de la misma forma que los negocios, con declaraciones incendiarias que poco ayudan a mejorar el clima.

Tanto las guerras comerciales, así como las relaciones internacionales, no son juegos de suma cero, donde lo que un país gana el otro lo pierde y puede ser un juego en el que todos ganen o en el que todos pierdan. Eso ya lo ha vivido la humanidad y hemos pagado un alto precio cuando el comercio se transformó en un campo fértil para el desacuerdo y la animosidad, que inició un ciclo lento a partir de consensos como la Convención de Bretton Woods en 1944.

El comercio debe ser un lazo de unión y amistad, con cadenas de producción supranacionales, en el que varios países en conjunto cooperan para entregar productos que puedan abastecer determinadas necesidades, en un mundo que requiere más dialogo y unión para enfrentar temas relevantes como el cambio climático y la estabilidad financiera, sobre todo en los países emergentes que permita generar una economía global más inclusiva.

Un escenario posible podría darse asumiendo todas las consecuencias de una Guerra Comercial fuerte que internalice los efectos de la desaceleración en el 2020, con la esperanza de que EE.UU. también pague las consecuencias de sus decisiones y puedan afectar la elección en dicho año. De hecho, el último dato sobre creación de empleo comienza a mostrar una cierta desaceleración, que podría influir en un futuro cercano al recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

En esta Guerra siempre se ha pensado que pierde más China que Estados Unidos, pero tienen escenarios políticos muy diferentes. Mientras Donald Trump deberá enfrentar un proceso electoral con una parte importante de la población en contra, dado que no comparte sus valores, además presenta un panorama económico que se debilitará si la situación empeora. Ya lo hemos visto en Argentina que se aproxima a un cambio político por problemas económicos y parece que a Jair Bolsonaro en Brasil le podría pasar lo mismo, generando un cambio hacia la izquierda en América del Sur, donde Venezuela es la antítesis. Los problemas económicos han demostrado una tremenda fuerza en los procesos electorales. Por su parte China, está gobernado por un partido único sin elecciones cercanas y con una visión de largo plazo.

La otra opción es tratar de reducir los impactos actuales de las tensas relaciones comerciales existentes, pero ¿qué ocurrirá si Donald Trump es reelecto? El panorama parece ser más extremo, llevándonos un nuevo período de guerra fría. Con acercamientos evidentes entre Rusia y China y esta última con Corea del Sur, más tensiones con Europa y también con sus vecinos de la región, México, Canadá y América Latina en general, donde probablemente se vuelva a instalar un sentimiento antinorteamericano.

En conclusión, todo parece indicar que debemos acostumbrarnos a la presencia de mercados más volátiles, donde las fluctuaciones, no ocurran por fundamentos sino más bien por los cambios de ánimo del Presidente de Estados Unidos, olvidando la responsabilidad que significa estar a la cabeza del principal país del mundo y de los valores que pueda representar.

Por Roberto Contreras

Académico de la Escuela de Comercio Internacional UTEM

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