Sociedad

Región de Valparaíso es el último bastión de dos especies vegetales endémicas

Una imgan de especies vegetales de Valparaíso.

Los ecosistemas de la región de Valparaíso presentan un número elevado de especies con problemas de conservación, dado los altos niveles de intervención antrópica, según el Informe País (Conama).

Por otro lado, estudios internacionales como los desarrollados por organismos como World Wide Fund for Nature (WWF) y el Banco Mundial, han ubicado a la zona central de nuestro país en la categoría "sobresaliente a nivel global y con máxima prioridad de conservación", debido al elevado valor biológico de sus especies, singularidad de sus ecosistemas y por sobre todo al peligro crítico de conservación.

Lo anterior apoyado por el Global 200 (WWF) dan señal que los ecosistemas terrestres y marinos de la Región de Valparaíso se encuentran entre las 200 ecorregiones de mayor importancia para la conservación a nivel global, entre ellas podemos encontrar la Punta Andina Central, las Islas de Juan Fernández y Rapa Nui, la Corriente de Humboldt y el Matorral Esclerófilo Chileno.

Es en esta última ecoregión donde el docente del Instituto de Biología de la PUCV,  el doctor Gastón Carvallo ha realizado su estudio: "Nucleación de procesos ecológicos y su rol en la recuperación del matorral costero dentro de unidades de conservación genéticamente delimitadas", junto a investigadores de la Universidad de Concepción y la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, en el marco de un proyecto financiado por el Fondo de Investigación del Bosque Nativo administrado por CONAF.

La investigación que se ha realizado en el sector que comprende entre Los Molles y Pichidangui, se ha centrado en dos especies de la flora endémica de este sector: el cactus chilenito (Eriosyce Chilensis) y el lúcumo chileno (Ponteira Splendeus). Estas especies se encuentran dentro del área que fue definida como sitio prioritario de conservación, por el "Informe Técnico N°45" de Conama en el año 2005. Al respecto el Dr. Carvallo señaló que: "Este sitio es el numero uno a nivel regional, pero hasta la fecha sigue siendo un espacio sin protección real". Es por ello que este estudio busca mostrar la importancia de conservación de este espacio, teniendo en cuenta que es uno de los últimos lugares dónde se puede encontrar el Lúcumo chileno, una especie de planta que se puede considerar como un "fósil viviente" y que probablemente se originó hace 40 millones de años.

Así la región de Valparaíso se ha constituido en el último bastión de estas dos especies que se encuentran en peligro crítico de extinción y que se ha mantenido, entre otros factores, gracias a la geografía que se encuentra en la zona. Al respecto Carvallo señaló que: "En este espacio hay afloramientos rocosos que generan núcleos con mayor humedad y otra temperatura, algo que ha permitido que las plantas y sobre todo el lúcumo, se agrupen en núcleos asociadas a las rocas, en donde pueden encontrar mayor cantidad de agua y otras condiciones que favorecen su crecimiento".

La conservación de esta especie es un elemento de especial importancia para los investigadores, quienes han estudiado este y otros lugares para saber por qué estas especies proliferan en los sectores rocosos. Al respecto el docente señaló que: "Estudiamos si estos núcleos son iguales o distintos a los lugares en donde se encontraban otras plantas. Además, hicimos ensayos de germinación dentro y fuera de los núcleos para poder observar similitudes y diferencias·.

Unos 40 millones de años atrás, cuando la cordillera de los andes no existía y nuestro país contaba con un clima tropical, esta especie de lúcumo servía de alimento para la mega fauna del sector. Esto se infiere dado al gran tamaño de sus frutos. En el sector de Los Molles hasta Pichidangui, es el último lugar donde se pueden encontrar pequeños bosques de este árbol frutal que va de los 2 a 10 metros de altura y que mantienen un follaje verde durante todo el año. En Punta Curaumilla solo es posible observar este ejemplar en pequeños grupos que no alcanzan la denominación de bosques.

Por su parte el chilenito es un cactus endémico de esta zona, alcanza alturas entre los 30 y 40 centímetros y posee una flor blanca o rosa, siendo una de las fuentes principales de los agentes polinizadores del sector. Ambas especies se encuentran en peligro crítico de extinción, amenazados por la desertificación, especies introducidas, extracciones ilegales y especialmente por la urbanización humana.

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