Sociedad

Semana Santa y pandemia en Chile

  • La actividad espiritual es imprescindible para la realización personal
Imagen: Dreamstime.
Madrid

Hoy los cristianos entramos de lleno en la Semana Santa y el Triduo Pascual, precedidos de la Cuaresma, período en el que nos preparamos espiritualmente para esta celebración.

Por segundo año, la festividad de la Pascua convive con las funestas consecuencias provocadas por un coronavirus ya propagado a escala universal, importado en un inicio, hoy enquistado localmente en más de una centena de naciones y que se transmite de unos a otros si no se toman las debidas precauciones.

En este entorno y por razones muy atendibles, las autoridades de un alto número de países han debido plantearse qué actividades deben ser consideradas esenciales y cuáles no para detener esta pandemia. ¿Figuran aquí las religiosas?

La actividad espiritual es indispensable para la realización de las personas que buscan la felicidad, según especialistas en salud mental. Así, hay quienes para llenar este espacio ponen el foco en la resolución de problemas, en la creatividad, la moral, etc. Otros lo intentan en la música, el arte, los deportes o la misma naturaleza, pero un número elevado se acerca a la religión complementándola con algunas de las anteriores.

Atención a enfermos de Covid-19

Leíamos que 23 sacerdotes de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, venidos de distintas parroquias, fueron capacitados para acudir, asistir y acompañar a pacientes afectados por Covid-19. Esta acción espera reunir a unos 100 eclesiásticos, para lo cual cuentan con el soporte de la Red de Salud UC Christus, la organización de atención médica más importante del país, que forma parte de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC).

Por supuesto que este aprendizaje se basa "en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la atención de enfermos de una forma especializada, con altísimos estándares de prevención de contagios". El arzobispado de Santiago explica que los sacerdotes que dan la unción de los enfermos y la asistencia espiritual, "servicio que está en el corazón de la misión de la Iglesia", necesitan "prepararse para la contingencia sanitaria de una manera responsable". La labor la realizan en casas, centros de salud y especialmente en hospitales de Santiago.

Bernardita Ureta, gerente de Misión de UC Christus, destacó que "se trata de una medida que está pensada para la atención de los pacientes de una manera integral. No solo porque somos una institución católica, sino porque también es necesario atender a las personas en todas sus dimensiones y la espiritual no se puede dejar de lado", sostienen en Pastoral UC.

"En el contexto que estamos viviendo, con un virus que precisamente exige el aislamiento y el distanciamiento social, aparece la soledad en ese dolor. Entonces, el saberse acompañado, que pueden apoyarse en otro, ayuda a que puedan encontrar consuelo frente a lo que se está viviendo, tanto los pacientes como sus familias", precisó Bernardita Ureta.

Igualmente, representantes del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile han hecho presente a la autoridad su deseo de "ir recuperando, apenas sea posible, el carácter comunitario de la fe compartida que se traduce en las ceremonias presenciales", dada la importancia de "la Eucaristía, los sacramentos y la vida espiritual no solo para los pastores, sino para todo el pueblo de Dios". Señalan que la preocupación mayor de los obispos es cuidar la vida en este y todo tiempo.

"No buscamos ningún privilegio y sabemos que es la autoridad sanitaria, escuchando a los expertos de la salud y a los grupos afectados, la que mejor puede ponderar las medidas para el conjunto de la sociedad".

Añaden que, "aunque las últimas disposiciones permiten una mayor presencia de fieles en los pasos menos críticos, consideramos que muchos lugares de culto ofrecen las condiciones y garantías para acoger a un mayor número de fieles como ocurre en otras actividades".

Con la conciencia de que "la situación sanitaria actual es muy compleja", recuerdan haber expresado, en comunión con el papa Francisco, su "plena adhesión" al llamado a cuidarse y a respetar responsablemente las decisiones de la autoridad sanitaria. Un llamado que los obispos reiteran al ver "cómo conductas irresponsables de personas y grupos" ponen "en mayor riesgo a todos". Se seguirá en diálogo con las autoridades, añaden, para ayudar a que los creyentes puedan reencontrarse lo antes posible.

"No buscamos ningún privilegio y sabemos que es la autoridad sanitaria, escuchando a los expertos de la salud y a los grupos afectados, la que mejor puede ponderar las medidas para el conjunto de la sociedad". De ahí que inviten a las comunidades "a perseverar en la oración, a actuar con humildad y respeto", y a no dejarse llevar por la impaciencia "ante la grave situación que nos aqueja".

Al acabar, hay quienes dicen que la fe es un asunto privado -escondido-, lo cual no es veraz. La fe es algo personal, pero la vivimos en comunidad espiritual con los demás. Entender esto es fundamental para comprender por qué es importante recuperar la vida presencial en las iglesias, visitar a los enfermos o, en esta Semana Santa, salir en procesión, entre otras muchas tareas.

Los cristianos suponen más de 2.000 millones de personas en todo el mundo, incluyendo a católicos, protestantes y ortodoxos. Compartimos la creencia de que Jesús es el hijo de Dios, a Él nos dirigimos en oración pidiendo por el bienestar de creyentes y no creyentes.

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