Sociedad

La observancia religiosa es importante para el desarrollo

Una procesión en Marchena, Sevilla. Imagen: Dreamstime

Hoy conmemoramos la cita más importante de la fe cristiana, la Pascua de Resurrección, tiempo de meditación y sobre todo de esperanza para los creyentes.

Aquí va un dato relevante: el 84% de la población mundial, es decir, unos 6.500 millones de personas, profesan una religión a la cual se entregan con mayor o menor devoción. Los cristianos -católicos, protestantes y evangélicos- representan una cifra por sobre los 2.500 millones.

Los estudiosos de esta realidad afirman que los fieles suelen deprimirse menos, cuentan con más autoestima y tendrían una supervivencia más longeva. Agregan que el compromiso religioso favorece un bienestar "psicológico, emocional y físico".

Uno de los mayores atributos reconocidos a la creencia religiosa es el apoyo recibido para sortear los vaivenes y la incertidumbre sobrevenidos en circunstancias estresantes de cualquier índole. La posibilidad de entablar una comunicación sincera y directa mitiga las ansiedades afloradas.

Para los practicantes cristianos de Chile, América, Europa, gran parte de África y Oceanía, esta fecha especial da sentido a la vida en la tierra, al trabajo elegido, nos da la respuesta al "después de aquí, ¿qué hay?", nos habla de una nueva existencia después de la muerte.

El amor recibido nos permite alcanzar esta meta y movernos en nuestro día a día, ayudando a los demás a través de lo que sabemos hacer. Los retos son cuantiosos, siempre podemos dar más de nosotros mismos, nadie queda excluido de dar o recibir.

No hablamos de dinero, que también, sino de las miles de formas en que cada uno puede aportar ayudando a quien lo necesite. No solo se piden cosas tangibles, puede ser un consejo, un consuelo, sacar una sonrisa a quién esté triste… lo trascedente es auxiliar y que nos ayuden a sobrellevar las cargas exteriores o interiores soportadas a lo largo de la existencia.

La importancia de la empatía

En nuestra actividad profesional saber y conocer las creencias de personas que viven a bastante distancia de nosotros puede ayudarnos largamente, con independencia de la ocupación practicada. La observancia pareciera ser algo bueno y útil para generar empatías y proximidad.

Desde esta columna promovemos el comercio y la inversión; sabemos que su materialización en la mayoría de los casos crea empleos y fomenta el desarrollo, algo indispensable para vivir en el mundo actual. Para que esto suceda es precisa la presencia de elementos que produzcan confianza en el país de acogida, que inviten a quedarse. Les aseguro que, más allá de cuestiones políticas, económicas, financieras o sociales, el credo facilita la confianza y acercamiento de las partes, y si es compartida más aún.

Aun así, somos conscientes de que hace falta una sensibilidad que aporte una razón de subsistencia y valores morales habituales a la llamada nueva economía. Somos partidarios del libre mercado, pero con matices. De ahí que la coexistencia de mercado, regulador y sociedad civil sea necesaria para proteger ingredientes sociales y medioambientales, entre otros.

Mientras escribía me llegó este mensaje. He buscado a su autor, pero he encontrado a distintos firmantes, por lo que lo omito. Es un bonito saludo de Pascua.

La palabra pascua (pascae en latín, pèsaj en hebreo) significa 'paso'. Para los católicos se conmemora la resurrección de Cristo, es decir, el paso de la muerte hacia la vida eterna. En el caso de los judíos representa el cruce del Mar Rojo o, lo que es lo mismo, el paso de la esclavitud hacia la libertad. Incluso para los agnósticos, significa la supremacía del espíritu sobre la materia.

Por eso en estas Pascuas deseo de todo corazón que nos animemos y demos ese paso.

El paso que nos haga pasar:

De la resignación a la acción;

De la indiferencia a la solidaridad;

De la queja a la búsqueda de soluciones;

De la desconfianza al abrazo sincero;

Del miedo al coraje de volver a apostar todo por amor;

De recoger sin vergüenza los trozos de sueños rotos y volver a empezar;

De la autosuficiencia a compartir el fracaso y los éxitos;

De hacer las paces con nuestro pasado para que no arruine nuestro presente;

Y de saber que de nada sirve ser luz, si no podemos iluminar el camino de alguien.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Tomás Pablo Roa es presidente ejecutivo de Wolf y Pablo Consultores, S. L.

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