Telecomunicaciones y tecnologia

La innovación desencadenará el futuro

Foto: Archivo

La situación actual nos ha dejado claras dos cosas: primero, la importancia de saber adaptarse a cualquier situación que se presente, y segundo, cuán vital es estar preparados para lo incierto. No podemos prever el tipo de desafíos sanitarios, ambientales o energéticos que tendremos en el futuro, pero podemos prepararnos con la tecnología y la innovación que nos permitan adaptarnos para afrontar cualquier crisis.

Hasta hace tan sólo unos meses, la"revolución 4.0" parecía muy lejana. Sin embargo, la contingencia por la actual situación con la covid-19 nos ha obligado a pensar en cómo nos podemos preparar para cualquier eventualidad. Teniendo esto en cuenta, es que ahora más que antes, la necesidad de la automatización y digitalización de la industria, la importancia de conectar las máquinas, recuperar información y hacer del proceso productivo en general, un mecanismo inteligente, es clara. Todo esto es posible, hoy en día, de la mano de la tecnología y de la Inteligencia Artificial.

En muchos sentidos, la automatización nos ha ayudado a navegar la pandemia de manera segura. Se ha acelerado la implementación de ciertas tecnologías que permiten el monitoreo y operación remoto de equipos. En nuestros clientes esto ha sido posible gracias a la instalación de sensores y software específico en los equipos. Estas soluciones nos han permitido monitorear plantas generadoras de energía de manera remota, disminuyendo así la exposición de las personas y protegiendo a nuestros colaboradores al mismo tiempo que podemos garantizar la disponibilidad de los equipos a nuestros clientes.

El impacto ha sido tan claro que en los últimos meses hemos visto un marcado crecimiento en la implementación y uso de estas herramientas digitales, las cuales se han convertido en una parte activa de la estrategia de nuestros clientes en todo el mundo.

Aunque hemos avanzado mucho, aún queda mucho camino por recorrer. Un área clave en donde la innovación puede apoyar el desarrollo y optimización de los equipos, es en la modernización de las redes eléctricas en América Latina. Esto cobra especial relevancia cuando vemos que la producción de energía en nuestra región se está desplazando hacia un porcentaje cada vez más relevante de fuentes de energía renovable y de forma descentralizadas. Las nuevas herramientas digitales permiten que las redes trabajen con una mayor eficiencia en medio de las oscilaciones asociadas al flujo de ingreso de energía de estas fuentes a la red, lo que junto con mejorías económicas, permiten optimizar a su vez la demanda de generación.

Paralelamente, hemos observado también un aumento en la utilización de soluciones de inteligencia artificial en el sector salud, donde, por ejemplo, los equipos de ultrasonido y escaneo cuentan con la capacidad interpretar imágenes biomédicas con más exactitud para que los médicos puedan detectar, por ejemplo, una afectación pulmonar temprana y tomar decisiones con anticipación, evitando que el cuadro se agrave. Sin duda, la inteligencia artificial es y será clave en el desarrollo de nuevas tecnologías que nos permitan mejorar la calidad de vida de millones de personas.

Desde sus inicios, GE ha sido una empresa que mira hacia el futuro. De hecho, nuestra flexibilidad y compromiso con la innovación son los valores que nos ha permitido adaptarnos a la realidad y ser líderes globales durante casi 130 años. Hoy, en los sectores de energía, aviación, salud y energías renovables ocupamos un rol clave en el desarrollo de nuevas soluciones en la región y el mundo, pero tenemos claro que a medida que las poblaciones mundiales evolucionen y las demandas sigan aumentando, deberemos potenciar más que nunca las ideas de nuestros especialistas en América Latina para encontrar nuevas e innovadoras formas de construir un mundo que funcione.

Por Luis Felipe Carrillo, presidente de GE para Central Area of Latin America

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.