Sociedad

¿Por qué le salen burbujas a un vaso o una botella de agua?

Foto: Getty

Seguramente que alguna vez le ha pasado: echa agua en un vaso, se despista unos minutos, y cuando vuelve... le han salido burbujitas al agua y le ha cambiado el sabor. ¿A qué se deben estos cambios?

La razón por la que aparecen estas burbujas es porque el agua está en reposo pero sobre todo por la temperatura ambiente. Según explica en un artículo el portal especializado CienciaXplora, si ese mismo vaso (o botella, en su caso) lo dejásemos en la nevera, las burbujas no aparecerían ya que los gases se disuelven mejor en los líquidos cuando estos están fríos.

El proceso es el siguiente: cuando sirve un vaso de agua por lo general el líquido está más frío que el ambiente, así que la temperatura del agua aumenta poco a poco hasta que el nitrógeno y el oxígeno se liberan del líquido formando las burbujas. La mayoría de estas burbujitas se escapan hacia la superficie y desaparecen, pero otras se adhieren a las paredes del vaso o la botella.

Para verlo en cámara rápida se puede hacer el siguiente experimento: vierta agua en un cazo y caliéntelo. Antes de que comience a hervir verá como las primeras burbujas comenzan a surgir como por arte de magia del fondo y se agarran a los bordes o se liberan hacia la superficie. Todo esto se debe al cambio de temperatura.

La presión atmosférica también tiene parte de la culpa en este proceso, ya que está ligada a la temperatura. A medida que la temperatura del agua del vaso se calienta hasta llegar a la del ambiente, la presión sobre el líquido desciende y se rope el equilibrio que permite la retención de gases, dando lugar de este modo a su liberación.

No nos hemos olvidado de lo que hemos dicho más arriba, el cambio de sabor. El agua fría y recién salida del grifo contiene más oxígeno que la que lleva un rato reposando en el vaso. Otro factor que influye en el sabor es el polvo: si dejamos el vaso sin tapar, diversas sustancias caerán en el vaso. Por último, los nutrientes que tiene el agua junto con la luz solar pueden favorecer el crecimiento de algas y microorganismos que cambiarán su sabor. Por tanto, recomienda el texto, lo adecuado es almacenar el agua tapada y lejos de la luz solar.

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